Pocos jugadores logran convertirse en símbolos eternos de un club, y menos aún logran hacerlo dos veces en su carrera. Charles Mariano Aránguiz Sandoval pertenece a esa categoría. Entre 2011 y 2013 fue el motor de la Universidad de Chile más exitosa de la historia: tricampeona nacional, campeona invicta de la Copa Sudamericana y reconocida en todo el continente por un fútbol vertiginoso y demoledor. Aquel mediocampista que supo transformar la intensidad en orden, la garra en táctica, se consolidó como el alma de un equipo irrepetible.
Su primera etapa estuvo marcada por logros históricos. En 2011, junto a Sampaoli, levantó el título más importante en la historia azul: la Copa Sudamericana. Aránguiz disputó los 12 partidos del torneo y fue elegido mejor jugador de la final contra Liga de Quito. A nivel local, sumó tres campeonatos consecutivos —Apertura y Clausura 2011, Apertura 2012— y la Copa Chile 2012/13, consagrándose como el director de orquesta de un equipo hegemónico. Sus números lo respaldan: 146 partidos, 28 goles y 44 asistencias en su primera etapa.
Más de una década después, el destino lo volvió a poner en la ‘U’. En agosto de 2024, tras su largo recorrido por Brasil y Alemania, Aránguiz regresó no como una postal del pasado, sino como un líder vigente. Con 35 años, asumió un rol diferente: el del capitán silencioso que guía con hechos más que con palabras. Fue el goleador de la final de la Copa Chile 2024, marcando el gol del título, y levantó también la Supercopa 2025. En su segunda etapa suma ya 52 partidos, 11 goles y 5 asistencias, además de récords notables como un 100% de efectividad en penales (20 convertidos).
El presente lo encuentra nuevamente en una lucha internacional, y nada menos que frente a un viejo conocido: Lanús. En 2013, la ‘U’ sufrió una eliminación dolorosa en octavos de la Sudamericana ante el equipo argentino. Aránguiz marcó el gol del honor en Santiago, pero la serie quedó marcada por la goleada 4-0 en Buenos Aires. Doce años después, la historia volvió a cruzarlos. En la semifinal de ida 2025, el cuadro chileno caía 0-2, hasta que un penal en el minuto 99 fue transformado en gol por el propio Aránguiz, decretando un empate 2-2 que mantiene viva la esperanza azul.
La revancha será en La Fortaleza, la casa de Lanús, donde se decidirá el pase a la final. Para Charles Aránguiz, puede ser la última batalla. El lugar donde brilló como joven rebelde en 2013, ahora lo recibe como capitán veterano, con la oportunidad de sellar un legado que ya es inmortal. Porque gane o pierda, la historia del “Príncipe” en la ‘U’ está escrita con letras doradas: la de un futbolista que supo ser motor, luego faro, y siempre corazón de un club que lo tiene como estandarte eterno.