Los errores se pagan caro en Copa y a la Universidad de Chile prácticamente lo deja nocaut en el duelo de ida. Tras una primera mitad marcada por el error grosero de la zaga, los azules rescataron un punto clave para seguir con vida en la Sudamericana.
El partido arrancó como se pensaba en la previa. Un Lanús bien replegado, ordenado con una defensa muy cerca de su propio arco. Los de Gustavo Álvarez presionando arriba, con mucha tenencia de pelota, aunque sin llegadas claras. No pasaba mucho hasta que a los 25' Fabián Hormázabal le tiró un compromiso a Franco Calderón que simplemente se enrredó. El balón quedó servido para que Rodrigo Castillo defina con precisión por sobre Castellón.
El mazazo aún no había pasado como cuatro minutos más tarde un pelotazo encontró a Toto Salvio en un uno versus uno ante un flojo Matías Zaldivia que fue superado con facilidad. El ex Boca Juniors desbordó y encontró nuevamente a Castillo. Simplemente un baldazo de agua fría: Guerrero por la derecha no pesó, Nicolás Guerra tampoco incomodó como centrodelantero.
La segunda mitad fue mejor para los azules. Necesitados de sumar al menos un empate se vio una ofensiva más suelta, con Hormazábal siendo factor generando varias chances de riesgo. A los 60' ingresó Lucas Di Yorio y un minuto más tarde respondió con un gol, casi como para cuestionar aún más la decisión de Álvarez de dejarlo afuera. De ahí en más el Granate se guardó aún más y la U lo metió en un arco. El penal cayó tras varias chances generadas y terminó Charles Aránguiz, una vez más, dándole justicia al resultado global del compromiso.
La Universidad de Chile sobrevivió a sus propios errores y sigue con vida en la Sudamericana. Viene Católica en el torneo local en una final por el Chile 2 y luego viajar a Argentina para enfrentar a Lanús. Como un gato, los azules tienen una vida más en su sueño continental.