Universidad de Chile suma un nuevo capítulo a su compleja situación institucional. A los problemas judiciales que afectan a Azul Azul, la incertidumbre sobre su propiedad y las tensiones con la casa de estudios, ahora se agrega un importante golpe económico que compromete parte de la planificación comercial para 2027, precisamente el año en que la institución celebrará su centenario.
Según reveló La Tercera, la concesionaria perdió un millonario acuerdo con Betano, empresa que estaba encaminada a convertirse en el nuevo patrocinador principal de la camiseta azul. El contrato contemplaba ingresos por US$6 millones durante las temporadas 2027 y 2028, distribuidos en US$3 millones anuales, además de una opción para extender el vínculo hasta 2029.
Aunque las negociaciones estaban avanzadas y existía una carta de oferta, el acuerdo todavía no había sido firmado. Finalmente, la casa de apuestas decidió desistir de la operación, dejando a Universidad de Chile sin uno de los ingresos comerciales más importantes que tenía proyectados para los próximos años.
El problema, sin embargo, no termina con la pérdida del patrocinador. Adidas, proveedor oficial de indumentaria del club, ya había avanzado en la preparación de miles de camisetas correspondientes a la temporada 2027, incorporando el logotipo de Betano. La marca alemana había sido informada durante marzo sobre el cambio de auspiciador, por lo que el retiro de la empresa abrió un nuevo conflicto respecto de los costos de esa producción.
Ahora existe incertidumbre sobre quién deberá asumir las consecuencias económicas de las camisetas confeccionadas con una publicidad que finalmente no estará respaldada por el contrato proyectado. Se trata de una dificultad adicional para una concesionaria que atraviesa uno de los períodos más delicados desde que asumió la administración del fútbol profesional de Universidad de Chile.
El escenario también afecta la relación comercial con Adidas. En 2025, Universidad de Chile renovó su contrato con la empresa alemana hasta 2030, mediante un acuerdo valorado en US$23 millones. Ahora, ambas partes han sostenido reuniones para determinar cómo enfrentar los costos asociados a las camisetas de 2027. Incluso, en Azul Azul no descartan intentar una renegociación con Betano para evitar que la controversia se profundice.
Mientras tanto, la concesionaria busca alternativas para reemplazar el negocio frustrado. De acuerdo con la misma publicación, Azul Azul ya mantiene conversaciones con otras dos casas de apuestas, aunque todavía no existe certeza sobre la posibilidad de alcanzar condiciones económicas similares a las que ofrecía Betano.
A todo lo anterior se suma otro problema: las dificultades para comercializar las actividades del centenario. La institución había proyectado una serie de iniciativas para conmemorar sus 100 años, pero hasta ahora las ventas no han alcanzado las expectativas. Homecenter aparece como una de las empresas comprometidas, mediante una actividad que contempla un bus con elementos históricos del club recorriendo distintos puntos del país.
La organización de estas actividades también se encuentra afectada por los cambios que se avecinan en el directorio. Una comisión integrada por Cristián Aubert, Aldo Marín, Manuel Mayo y José Ignacio Asenjo había quedado a cargo de aprobar las iniciativas comerciales. Sin embargo, la decisión del liquidador Eduardo Godoy de remover a siete directores durante los próximos 30 días introduce nuevas dudas sobre la continuidad de ese trabajo.
El propio Godoy había advertido que la incertidumbre sobre el convenio entre la Universidad de Chile y Azul Azul estaba perjudicando las negociaciones comerciales. La casa de estudios busca modificar las condiciones de la concesión para proteger su nombre, símbolos e identidad, mientras las empresas interesadas en patrocinar al equipo esperan mayor claridad sobre el futuro institucional.
Así, Universidad de Chile enfrenta una situación particularmente delicada a pocos meses de cumplir 100 años. Mientras el equipo intenta cerrar la temporada deportiva de la mejor manera, Azul Azul debe resolver la pérdida de un negocio de US$6 millones, el problema de las camisetas preparadas por Adidas y las dificultades para financiar las celebraciones de 2027. Una crisis dirigencial que comienza a traducirse en consecuencias comerciales concretas.