Universidad de Chile vuelve a la carga. Esta vez, aprovechando la visita a Paraguay junto con Pablo Milad, solicitó a la Asociación Nacional de Fútbol Profesional la suspensión del Clásico Universitario contra la Universidad Católica, un partido programado para el domingo 26 de octubre.
El principal argumento de la U es el apretado calendario que la ha llevado a tener que jugar seis partidos en un período de 18 días. El punto más crítico, según la dirigencia, es la cercanía del Clásico con el partido de ida de las semifinales de la Copa Sudamericana, que se jugará el jueves 23 de octubre. A juicio del club, disputar dos encuentros de alta exigencia con tan solo tres días de diferencia representa un riesgo elevado de lesiones y un desgaste excesivo para el plantel.
La solicitud formal fue presentada por el presidente de Azul Azul, Michael Clark, directamente a Pablo Milad, presidente de la ANFP. Aunque la petición ya está sobre la mesa, la respuesta de Milad no fue una confirmación inmediata, indicando que la decisión se tomará tras una evaluación en la sede de Quilín. Esta incertidumbre mantiene en vilo la programación del torneo y a ambos clubes, que aguardan la resolución de la ANFP para continuar con sus preparativos.
Esta es la enésima vez que la U solicita a Quilín reprogramar partidos, pero la relación ha tenido una escalada de tensión los últimos días. Veremos si finalmente pesa la autoridad del fútbol que se ha mostrado firme en su postura o si la decisión deportiva termina pesando más en las oficinas de la ANFP