A Meneghini se le acabaron las excusas. Esta vez no hubo prueba de jugadores en un amistoso, ni expulsiones tempraneras, tampoco problemas en las tribunas. Así y todo, su Universidad de Chile volvió a mostrar poco fútbol en una actuación discretísima. En un vacío Acero Cap de Talcahuano Huachipato le ganó merecidamente a los azules por 2-1 en otra tarde oscura de los dirigidos por Paqui que ya quedaron a cinco puntos de los líderes.
Muestra de lo mucho que le cuesta a los universitarios fue el fortuito gol de Eduardo Vargas: a los 13' un centro de Diego Vargas por la izquierda que impactó en el palo y cuyo rebote fue bien leído por el delantero, que no perdonó y anotó su primer tanto en su regreso a Universidad de Chile. La ventaja, sin embargo, no se tradujo en dominio. La U no logró administrar el ritmo ni imponer condiciones, retrocedió metros y comenzó a mostrar dificultades para sostener la posesión y salir con claridad desde el fondo. Gabriel Castellón fue la figura impidiendo el empate de un equipo que cada vez que se lo propuso hizo daño.
Eso sí Huachipato creció con el correr de los minutos y terminó encontrando el empate como consecuencia de su insistencia. El gol de Maximiliano Gutiérrez a los 35', con responsabilidad del arquero, llegó tras una secuencia que volvió a exponer falencias defensivas del equipo azul: desajustes en la marca, lentitud en los retrocesos y poca agresividad para defender el área.
En la segunda mitad los locales siguieron dominando a plenitud, con varias llegadas que transformaron al meta azul en figura. Cuando el partido se achataba, un claro penal de Poblete sobre Gutiérres fue pitado a instancias del var, pero Lionel Altamirano se encontró con la resistencia de Castellón. Un alivio que duró mintuos, porque a los 81 Renzo Malanca se aprovechó de una defensa horrible para encontrarse sólo tras un corner y anotar el 2-1.
El resultado es preocupante, pero más aún el funcionamineto. Los azules no muestran mecanización de jugadas y cada una de sus llegadas fueron meros arrebatos individuales. Lucas Assadi, Charles Aránguiz, Javier Altamirano y Eduardo Vargas no participaron de un circuito roto. En casi dos meses de trabajo Meneghini no le entrega identidad alguna un cuadro que no muestra nada del fútbol que por momentos supo encontrar en 2025.
El margen de error se achica peligrosamente para Francisco Meneghini, porque más allá del resultado, lo alarmante es la ausencia total de señales futbolísticas. Universidad de Chile no muestra una idea reconocible, no tiene automatismos y depende de individualidades desconectadas que no logran sostener un plan colectivo. A esta altura del proceso, ya no alcanza con hablar de contextos, excusas o reconstrucciones: el equipo no compite desde el juego y se ve superado incluso cuando el escenario es favorable. La U se va quedando sin respuestas en la cancha y su entrenador, sin crédito, en un inicio de temporada que amenaza con transformarse rápidamente en un problema mayor.