La visita de los representantes de la FIFA a Chile tiene una historia que comenzó varios meses antes del conflicto que hoy enfrenta a los dirigentes del fútbol nacional. La separación de la ANFP y la Federación de Fútbol de Chile, impulsada por la nueva Ley de Sociedades Anónimas Deportivas Profesionales, ha sido objeto de conversaciones con el organismo internacional desde el primer trimestre de 2026.
Durante ese período, desde Quilín enviaron un primer borrador de los nuevos estatutos a FIFA y Conmebol. Sin embargo, el documento fue devuelto con observaciones y correcciones que debían incorporarse para avanzar en la reestructuración institucional del fútbol chileno.
Aquellas diferencias motivaron posteriormente un viaje a Miami, en agosto pasado, cuando Pablo Milad encabezó una delegación integrada por Jorge Yunge, Miguel Ángel Valdés, Jorge Uauy y Cristian Ogalde. La comitiva se reunió con representantes de la oficina jurídica de FIFA para aclarar las condiciones bajo las cuales debía desarrollarse la separación.
Pero las conversaciones no terminaron en Estados Unidos. Los representantes del organismo rector del fútbol mundial estuvieron en Chile durante este día miércoes para continuar el proceso y establecer directamente los plazos que deberán cumplir los dirigentes nacionales.
Una de las actividades consideradas en la agenda fue una reunión con la Asociación Nacional de Fútbol Amateur (ANFA), encabezada por su presidente, Justo Álvarez, y su directiva. El objetivo fue explicar los alcances de la nueva estructura federativa y el papel que tendrá el fútbol amateur en su funcionamiento.
La visita también contempló una reunión con los consejeros de la ANFP, desarrollada este miércoles 14 de octubre en Quilín, con la participación de dirigentes como Cristian Ogalde, Jorge Uauy, Aníbal Mosa y Cecilia Pérez, entre otros representantes del fútbol profesional.
Uno de los puntos centrales de las conversaciones fue la fecha límite para aprobar los nuevos estatutos. La FIFA estableció que el documento deberá estar aprobado antes del 30 de noviembre, conforme a las exigencias de los organismos internacionales.
Esto tendrá consecuencias directas sobre las elecciones de la ANFP fijadas para el próximo 19 de noviembre. Quien resulte electo asumirá exclusivamente la conducción de la asociación profesional, sin acceder automáticamente a la presidencia de la Federación de Fútbol de Chile, como ocurre bajo la estructura actual.
Para la Federación se contempla un proceso electoral independiente. Mientras se concreta esa transición, Pablo Milad permanecería como presidente interino hasta el 28 de febrero de 2027, fecha establecida como límite para que la nueva institucionalidad federativa esté constituida. En caso de que la Federación establezca los estatutos y votaciones con anterioridad a esa fecha, el actual mandamás del fútbol dejará su cargo a la fecha. Eso está por verse.
La determinación provocó el rechazo de Jorge Uauy, candidato a la presidencia de la ANFP, quien cuestionó la continuidad de Milad durante el período de transición. Según informó ADN Deportes, los enviados de la FIFA dejaron en claro que se trataba de una decisión adoptada directamente en Zúrich y que no estaba sujeta a negociación.
Otro aspecto relevante de las conversaciones es la preocupación del organismo internacional por preservar la autonomía de la Federación. La FIFA busca que la nueva estructura no permita una intervención externa sobre las decisiones deportivas y que la legislación chilena no termine imponiendo unilateralmente la organización interna de la institución.
Esto no significa un rechazo a la nueva legislación. Por el contrario, el organismo internacional ha manifestado disposición a la modernización del fútbol chileno, pero exige que su implementación respete los estatutos de FIFA y Conmebol, especialmente en materia de autonomía y gobierno federativo.
De esta manera, la visita de los enviados internacionales acelera un proceso que acumula meses de conversaciones, borradores y observaciones que incluso podría repercutir en la elección del nuevo entrenador de la selección. Así con las elecciones de la ANFP programadas para noviembre y el plazo definitivo de febrero cada vez más cerca, la reorganización del fútbol chileno entró en una etapa decisiva.