Arturo Vidal siempre se caracterizó por su intensidad, su regularidad y su capacidad para sostener temporadas completas en el más alto nivel. Por eso, el dato que arroja este 2025 golpea con fuerza: con solo 26 partidos disputados, el mediocampista vive su año más bajo desde su primera temporada profesional en 2006, cuando jugó 19 encuentros con el Colo Colo de Claudio Borghi. Desde entonces, nunca había registrado una participación tan baja.
La frase que entregó para explicar su suplencia abrió inmediatamente el debate. “No es porque haya alguien mejor que yo”, afirmó Vidal, en un intento por justificar un protagonismo perdido. Sin embargo, la estadística, la cancha y el desgaste acumulado muestran un escenario distinto. Este no es un problema de gustos del entrenador ni de competencia interna mal entendida: es un retroceso sostenido que se arrastra desde su salida del fútbol europeo.
La comparación con las temporadas anteriores es categórica. En 2024 jugó 35 partidos y en 2023 acumuló 34 entre Flamengo y Paranaense. En 2022 sumó 33 encuentros entre Inter y el cuadro carioca. Incluso en su última etapa europea, cuando ya no era titular indiscutido, Vidal rondó cifras mucho más altas: 41 duelos en el Bayern (2016-17), 45 y 46 con la Juventus, 43 y 53 en el Barcelona. Su promedio anual en la elite rozaba o superaba con facilidad los 40 compromisos. Hoy, en el club que lo vio nacer, no llega ni al umbral mínimo de ese estándar.
A esa baja en la participación se suma un elemento que incomoda aún más al interior del Monumental: Vidal gana cerca de 110 millones de pesos mensuales, una cifra que lo convierte por lejos en el futbolista mejor pagado del plantel y del torneo. Colo Colo enfrenta un escenario económico estrecho tras no clasificar a la Copa Libertadores 2026, lo que obliga a recortes de presupuesto y ajustes salariales profundos. El contraste entre su influencia real y su peso en la planilla es evidente y alimenta un malestar que ya no se oculta.
Más allá de los minutos, lo que preocupa en Macul es la sensación de que Vidal ya no consigue sostener la intensidad que definió su estilo. Las lesiones musculares, la baja explosividad y las dificultades para competir físicamente en partidos de alta demanda lo han relegado a un rol que jamás imaginó: ser administrado. De pieza clave a opción circunstancial.
Su declaración apunta a una convicción personal, pero el presente deportivo sugiere otra lectura. Sí hay jugadores que hoy ofrecen más continuidad que Vidal. Sí hay alternativas que rinden físicamente mejor que él. Y sí existe un rendimiento que ya no justifica la titularidad automática que él mismo parece seguir reclamando. El debate no es su trayectoria, que sigue siendo una de las más grandes en la historia del fútbol chileno. El debate es su presente.
A 19 años de su irrupción en el profesionalismo, Vidal enfrenta una temporada que obliga a mirar su carrera con otros ojos. El ídolo que alguna vez fue inagotable hoy está lejos de aquel motor imparable de Juventus, Bayern o Barcelona. Y aunque él insista en que no juega porque “no hay nadie mejor”, la cancha —como siempre— se encarga de entregar una verdad mucho menos complaciente.
2025 – Colo Colo: 26 partidos
2024 – Colo Colo: 35 partidos
2023 – Flamengo / Paranaense: 34 partidos
2022 – Inter / Flamengo: 33 partidos
2020-21 – Inter: 30 partidos
2019-20 – Barcelona: 43 partidos
2018-19 – Barcelona: 53 partidos
2017-18 – Bayern: 35 partidos
2016-17 – Bayern: 41 partidos
2015-16 – Bayern: 48 partidos
2014-15 – Juventus: 45 partidos
2013-14 – Juventus: 46 partidos
2012-13 – Juventus: 45 partidos
2011-12 – Juventus: 35 partidos
2010-11 – Leverkusen: 44 partidos
2009-10 – Leverkusen: 32 partidos
2008-09 – Leverkusen: 35 partidos
2007-08 – Leverkusen: 33 partidos
2006 – Colo Colo: 19 partidos