En una nueva presentación decepcionante Chile perdió 2-1 ante Egipto. De milagro la selección se metió en la siguiente ronda.

El equipo de Nicolás Córdova dominó las estadísticas de posesión, pases completados, remates al arco y chances claras. Pero en los goles, la más importante siempre, perdió 2-1.
La primera mitad fue la mejor versión de Chile en lo que va de torneo. Un equipo más compacto con la inclusión de Nicolás Cárcamo ganó en manejo del mediocampo y mayor soltura. Justamente el volante de Huachipato encontró un lindo remate para marcar la apertura del marcador. Parecía un trámite más sencillo, Chile llegaba pero no concretaba.
Pero en la segunda mitad aparecieron los fantasmas. Ahmed Abdin, de cabeza, empató a los 47’ para remecer el planteamiento de Córdova. De ahí en más puro sufrimiento en un partido que nunca supo manejar. En los últimos minutos los egipcios se volcaron al ataque. La Rojita no aprovechó los espacios y dejó el partido abierto para que ocurriera la tragedia: el tiro libre de Omar Khedr entró por la escuadra Sebastián Mella.
Pero el milagro apareció en el Nacional. Las tarjetas amarillas salvaron a Chile del papelón histórico y gracias al Fair Play los nacionales avanzaron a la siguiente ronda. Un choque con la realidad, otra más. El martes juega en Valparaíso contra un rival mucho más complejo. Que dios nos pille confesados.