Gustavo Álvarez reapareció este miércoles 18 de marzo de 2026 con un mensaje directo sobre el presente de la selección chilena. En una entrevista con el podcast La Fábrica, el ex entrenador de Universidad de Chile abordó el complejo momento de la Roja, que está a días de abrir su temporada 2026 con amistosos ante Cabo Verde y Nueva Zelanda, todavía con Nicolás Córdova al mando durante este año.
En ese contexto, Álvarez descartó haber tenido contactos concretos con Chile o con Perú, dos selecciones con las que fue vinculado en distintos momentos. “Creo que hoy estoy en el momento del día a día, se me vinculó con selecciones, pero todo trascendidos”, aseguró, remarcando que en su momento incluso debió salir a desmentir publicaciones que lo instalaban cerca de un desafío de ese tipo.
Pero más allá de cerrar la puerta a rumores, el técnico argentino sí dejó una suerte de hoja de ruta para reconstruir a la selección. Su idea pasa por fortalecer el trabajo colectivo por encima de las individualidades. “Se habla en Chile, donde tienen buenos futbolistas, pero hay que desarrollarlos y potenciarlos. Los equipos con funcionamiento, potencia virtudes de jugadores y disimulan falencias”, sostuvo, en una frase que también puede leerse como una crítica de fondo a los últimos procesos.
Álvarez incluso fue más allá en su análisis y defendió el valor del futbolista chileno. “El chileno es apto técnicamente, rico físicamente”, afirmó, antes de poner sobre la mesa un dato que para él es decidor: nunca antes hubo tantos jugadores chilenos participando en el fútbol argentino como en la actualidad. Desde ahí construyó su argumento para sostener que todavía existe una base competitiva con la que Chile puede volver a proyectarse hacia una Eliminatoria mundialista.
En su repaso de nombres, mencionó a Vicente Pizarro, Felipe Loyola, Maximiliano Gutiérrez, Carlos Palacios, Rodrigo Echeverría, Luciano Cabral y Erick Pulgar, entre otros, como parte de una camada que permite pensar en un nuevo armado. Su conclusión fue tajante: “Chile tiene una camada para armar un buen seleccionado muy rico”.
La reaparición de Álvarez no pasa inadvertida. No sólo porque vuelve a escena tras su salida de la U, sino también porque sus palabras se instalan en medio de la incertidumbre sobre quién debe liderar el próximo gran ciclo de la Roja. Sin candidatearse de forma explícita, dejó algo todavía más valioso para el debate: una convicción. Para él, el problema de Chile no es la ausencia total de talento, sino la falta de un proyecto que ordene, potencie y le devuelva competitividad a una selección que viene de un fracaso rotundo en la última Eliminatoria.