La temporada 2012 fue la última que encontró a los dos extremos de fútbol profesional en competencia. En ese entonces Arica y Puerto Montt fueron parte de una competencia durísima en lo deportivo y en lo logístico.
A la espera de la definición de Cobreloa ante Concepción para ver la próxima incorporación a Primera y la definición del segundo descendido, donde podría estar Deportes Iquique, los clubes de la B ya empiezan a tirar líneas y ajustar presupuestos para un torneo que consumirá tanto en kilómetros recorridos como en dinero gastado.
Recordar además que tras el acuerdo compensatorio con TNTSports cada uno de los 16 equipos de esta división dejará de recibir cerca de $9 millones de pesos al mes.
2614 km recorrerá San Marcos para jugar con Puerto Montt y viceversa el 2026. Para un partido de fútbol. En Europa sería como ir de Madrid (España) a Varsovia (Polonia) para los europeos una locura, para Chile una realidad. Partamos de la base que de cualquier parte del sur de Chile, para ir a la zona norte (Arica, Iquique, Antofagasta, Copiapó y eventualmente Calama) la conexión área debe realizarse en Santiago en la mayoría de las ocasiones. Es decir estamos hablando al menos de 4 viajes al norte vía área. Los nortinos deben hacer lo propio para llegar a Temuco y Puerto Montt, los puntos geográficos más apartados para ellos.
Si hacemos un juego, que para los clubes no lo será. A razón promedio el precio de 20 pasajes (una delegación deportiva) se estima que el costo total sería de entre $ 1 millón 300 mil a cerca de dos millones o tal vez más, dependiendo de la fecha del viaje. Calculando un valor promedio por pasaje que puede rondar entre $65 mil y $100 mil. Luego cada delegación debe estar al menos una o dos noches en un hotel con habitación doble, uno de 3 o 4 estrellas, haciendo un promedio de 50 a 70 mil por habitación más las comidas. En el mejor de los casos un plantel podría gastar no menos de 3 millones por viaje.
Si Cobreloa no llega a la categoría A y Deportes Iquique baja a la Primera División recortará sus viajes de manera significativa comparada con la B, en cuanto a traslados. El Salvador hasta Concepción serán los extremos a recorrer. Pero cada club haría sólo un viaje a la Tercera Región.
Un verdadero desafío económico para la segunda categoría del fútbol chileno que se tendrá que ajustar en las inversiones para afrontar un campeonato desgastante además en lo deportivo.