El presente de Mauricio Isla está lejos de las luces que supo tener en la selección chilena y en el fútbol europeo. A días del cierre del libro de pases, el lateral derecho se encuentra sin club y con escaso interés en el mercado, en un escenario que lo tiene contra las cuerdas. En ese contexto, apareció una opción inesperada: Everton de Viña del Mar.
El cuadro ruletero, que atraviesa un complejo arranque de temporada con tres derrotas consecutivas, recibió el ofrecimiento del experimentado defensor como alternativa para reforzar una zona que ha mostrado serios problemas. La banda derecha se ha transformado en un dolor de cabeza para el cuerpo técnico, entre bajos rendimientos y dificultades físicas, lo que abrió la puerta a evaluar nombres disponibles.
Sin embargo, hasta ahora no existe una oferta formal por Isla. En Everton analizan la posibilidad, conscientes de que la decisión no pasa solo por lo futbolístico, sino también por el contexto económico y la estructura del club, ligado al Grupo Pachuca, que suele tomar decisiones estratégicas en este tipo de movimientos.
Para Isla, el escenario es claro: el tiempo se agota. Tras no renovar con Colo Colo, el lateral ha visto cómo las opciones se reducen drásticamente, pese a su trayectoria y experiencia internacional. La posibilidad de recalar en Viña del Mar aparece, hoy, como una de las pocas cartas sobre la mesa para mantenerse en la competencia.
Así, el “Huaso” enfrenta un giro radical en su carrera. De ser pieza fija en la Generación Dorada y competir en la élite, a depender de un equipo urgido por resultados para evitar quedar al margen en pleno inicio de temporada. Más que una elección, una necesidad.