Cuando Francisco Meneghini declara que el objetivo en Universidad de Chile es ser campeón del torneo nacional, no está exagerando ni sobreactuando. Está describiendo, con crudeza, el tamaño real del desafío que asume. La U no es campeona de Primera División desde 2017, cuando bajo la conducción de Ángel Guillermo Hoyos levantó el título del Torneo de Clausura, un campeonato corto, definido en una sola rueda. Desde entonces han pasado ocho temporadas completas sin títulos de liga, la racha más extensa del club desde su retorno a Primera División en 1991.
Ese dato, por sí solo, ya instala un escenario de máxima exigencia. Pero el contexto se vuelve todavía más complejo si se considera el formato que tendrá la competencia en 2026. El torneo volverá a ser largo, y ahí la estadística es aún más dura: Universidad de Chile no gana un campeonato largo desde el año 2000. Han pasado 25 años desde la última vez que el club fue campeón en una temporada de dos ruedas, con regularidad sostenida, profundidad de plantel y margen de error reducido.
En términos históricos, esta sequía en torneos largos es la más pesada que arrastra la institución en la era moderna. Incluso el título de 2017 —el último— no logró romper ese techo estructural, porque se dio en un formato distinto, con menor extensión y exigencia competitiva. Desde el 2000 a la fecha, la U ha cambiado de modelos deportivos, entrenadores y estructuras dirigenciales, pero no ha logrado completar un campeonato largo en el primer lugar de la tabla.
Por eso, la “mochila” que cargará Meneghini no se explica solo en el presente. Es una presión acumulada por dos cifras fijas y concretas: 2017, último título de liga; 2000, último campeonato largo ganado. Ocho años sin ser campeón. Veinticinco sin conquistar el formato que define a los equipos verdaderamente dominantes.
Cuando Meneghini habla de ser campeón, no está marcando una meta aspiracional. Está poniendo el cuerpo ante una de las deudas más prolongadas y documentables de Universidad de Chile. En 2026, la U no solo buscará volver a ganar: intentará, otra vez, romper una barrera histórica que lleva un cuarto de siglo intacta.