El viernes 28 de noviembre el plantel millonario de Colo Colo juega un partido lamentable en El Salvador y queda relegado al octavo lugar de la tabla. Al día siguiente Palestino derrota a La Serena y las opciones albas de clasificar a la Sudamericana bajan al 50%. El lunes, pese a los dos expulsados, Audax derrota a Ñublense y ahora sí, Colo Colo, está a nada de quedar fuera de las copas Conmebol el 2026. Depende de que el domingo Ñublense, criticado por su propio presidente por el mal juego y la pobre entrega en la cancha, derrote a Cobresal.
La opción folclórica habitual es mandar un maletín a Chillán para que el equipo de las substancias se motive un poco. Viejo método pero muy vigente. Todo dentro de los grises márgenes del fútbol chileno. Como Cobresal es un club ordenado, no hay cómo inventarle una deuda de minutos Sub 21, atrasos de pagos o malas inscripciones. Todo debería definirse en la cancha del Nelson Oyarzún.
Pero, tan llamativo como sospechosamente oportuno, El Mercurio publicó una nota este miércoles donde detallaba el desastre contable de Colo Colo. Según el texto, los albos tienen un déficit proyectado para el 2025 de 1.700 millones de pesos. Hasta ahí, poca sorpresa debido al dispendio, el desorden, los sueldos millonarios, el horrible rendimiento en la cancha y los castigos de la Conmebol. Pero, hete aquí, que la misma nota señala que este déficit podría crecer a 2.600 millones de pesos "si Colo Colo no clasifica a la Copa Sudamericana".
Muy sutil papá. Tanto, que denuncia una fuente anónima del club que “No estamos cumpliendo los compromisos con los jugadores que ya están o que se fueron”. Mire usted. Los billetes a la chuña de Aníbal Mosa habrían sido un mal negocio. Porque, además, no encontraron nada mejor que meterse con los factoring, vicio incorregible de los dirigentes.
“Los ingresos no han alcanzado para cubrir los gastos y se ha ido acumulando una deuda enorme” dice la misma fuente anónima de Blanco y Negro ¿Será necesario decir que sólo Arturo Vidal se lleva 1.5 millones de dólares al año? Como si el hecho de que el jugador mejor pagado de la historia del fútbol chileno sea banca de un equipo que marcha octavo no fuera suficiente para explicar gran parte del despelote. Pero el trascendido desde el directorio es un mensaje solapadamente directo, si el oxímoron es posible: Colo Colo necesita clasificar a la Copa Sudamericana.
Y como uno de los pocos aliados que le quedan a Pablo Milad y el oficialismo es Aníbal Mosa precisamente, es obligatorio fruncir el ceño y mirar con distancia. Si estos datos se publicaban una semana después, tendrían otro peso. Pero salieron justo ahora, para que nadie se haga el distraído.