Cristiano Ronaldo vuelve a estar en el centro de la polémica en Portugal. El delantero fue sancionado por la Federación Portuguesa de Fútbol (FPF) luego de abandonar la concentración de su selección en Dinamarca durante la última fecha FIFA, una decisión que terminó en un procedimiento disciplinario y que ahora tiene una resolución oficial.
El Consejo de Disciplina de la FPF determinó aplicar una suspensión de 30 días y una multa económica de 255 euros al futbolista, luego de establecer que su salida de la concentración constituyó una infracción intencional al reglamento disciplinario.
Lo llamativo es que Cristiano Ronaldo recibió el castigo mínimo contemplado por la normativa portuguesa, que establece suspensiones de entre uno y seis meses para este tipo de conductas. Pese a la gravedad que supone abandonar una convocatoria de la selección nacional, el organismo optó por la sanción más baja posible.
Pero existe otro detalle que vuelve todavía más particular la resolución. Como el abandono de la concentración se produjo el pasado 30 de septiembre, el período de suspensión finalizaría antes de los próximos encuentros internacionales de Portugal, programados frente a Dinamarca el 14 de noviembre y Gales el 17 del mismo mes.
De esta manera, el delantero podría estar disponible para ambos compromisos, siempre que sea convocado, por lo que la sanción no tendría consecuencias deportivas directas sobre su participación en la próxima fecha FIFA.
La resolución también cierra un conflicto que comenzó tras las diferencias entre Cristiano Ronaldo y el seleccionador Jorge Jesus. El futbolista cuestionó que el entrenador lo hiciera calentar durante el partido ante Noruega sin permitirle ingresar, pese a que, según su versión, existía un acuerdo previo sobre los minutos que disputaría.
Posteriormente, Ronaldo reconoció que abandonar la concentración había sido un error y pidió disculpas a sus compañeros y a los aficionados portugueses. Incluso manifestó públicamente su disposición a aceptar las consecuencias disciplinarias de su decisión.
La Federación Portuguesa dio por acreditada la infracción al artículo 160 de su reglamento disciplinario. Sin embargo, la combinación de una multa de apenas 255 euros y una suspensión que no impediría su regreso en noviembre deja un castigo de efectos deportivos muy limitados para uno de los futbolistas más importantes de la historia de Portugal.