“Vamos a necesitar de Leandro Fernández”. Con esa frase, Gustavo Álvarez mostró su confianza en el delantero argentino pese a la irregular temporada que arrastra. El respaldo llega en un contexto adverso para el ex Independiente, quien pasó de ser una de las figuras ofensivas de la U en 2024 a ocupar un rol secundario en el 2025.
El contraste es contundente. En el Campeonato Nacional 2024, Fernández disputó 27 partidos, sumando 2.308 minutos, con un registro de 11 goles y 11 asistencias. Su impacto se extendió a la Copa Chile, donde aportó 2 tantos y 2 asistencias en 7 duelos, incluyendo una participación decisiva en la final. El balance global de ese año fue de 34 partidos oficiales, 13 goles, 13 asistencias y 2.865 minutos, siendo titular indiscutido y pieza clave en la ofensiva azul.
La foto del 2025 es muy distinta. Hasta ahora acumula 29 apariciones oficiales, pero solo 1.586 minutos, lo que equivale a una media de 51,5 minutos por encuentro, lejos de los 85,5 minutos que promediaba el año anterior. En ese tiempo ha marcado apenas 7 goles y entregado 6 asistencias, con sequías notorias en la Copa Libertadores (6 partidos, 0 goles) y en la Sudamericana (1 partido, 0 goles). En la liga local, su aporte se redujo a 4 goles y 3 asistencias en 15 partidos.
El retroceso no se explica por un único factor. La llegada de Lucas Di Yorio, delantero de confianza de Álvarez, le restó protagonismo en la delantera. A eso se sumó un esguince de tobillo izquierdo que lo marginó de cinco encuentros claves, incluido el Superclásico ante Colo Colo, rompiendo cualquier continuidad. Y, al volver, su nivel no fue el mismo: menos precisión, más individualismo y frustración evidente dentro de la cancha.
En la interna, Fernández ha mostrado autocrítica. “Estoy teniendo pocas ocasiones y no las estoy aprovechando”, reconoció hace unos meses. Una frase que resume la grieta entre lo que se esperaba tras su renovación hasta 2026 y lo que finalmente ha ofrecido en la presente campaña.
Pese al difícil presente, Álvarez insiste en darle espacio dentro de su modelo de rotación. Lo cierto es que Leandro Fernández pasó de ser uno de los jugadores más determinantes en 2024 a un delantero de rol en 2025, con números que marcan la peor temporada de su etapa azul. El desafío ahora es recuperar confianza y eficacia para volver a ser decisivo en los momentos grandes.