Desde aquel anuncio de agosto de 2024, el segundo ciclo de Gallardo caminó entre luces y sombras. El equipo quedó eliminado en cuartos de final de la Copa Libertadores frente a Palmeiras, sin lograr imponerse en instancias decisivas. Gallardo aseguró que River es “un equipo en construcción”, pues “hay muchos jugadores que llegaron y muchos que se fueron”.
El contraste entre lo que se gastó y lo que se obtuvo crece con los números: River destinó 88,1 millones de dólares para sumar 21 refuerzos desde 2024, de los cuales varios ya se fueron del club. Algunas de las contrataciones más costosas fueron: Kevin Castaño (15 millones de dólares), Sebastián Driussi (10 millones), Lucas Martínez Quarta (8,2 millones), Maximiliano Salas (8 millones) y Germán Pezzella (5,2 millones). En el tramo local la situación tampoco ayuda: River arrastra una racha negativa con derrotas consecutivas históricas. Ante Riestra, el chileno Paulo Díaz fue titular y recibió silbidos del público, señalado como uno de los más flojos de la noche. El defensor además arrastra una molestia en la rodilla que incluso puso en duda su presencia en compromisos importantes. Gallardo admitió: “Paulo estuvo con una inflamación en la rodilla y veremos si en estos días puede estar bien”.
El técnico, por su parte, ha tratado de contener el fuego interno con declaraciones que intentan mostrar liderazgo. De cara a un duelo clave, lanzó: “Hay que hacerse cargo del momento que se atraviesa, ser resiliente y esperar reacciones”. Y añadió: “Nos queda el partido con Racing para hacernos cargo de lo que nos viene pasando. Hay que tener una reacción distinta”.
Sin embargo, esa voluntad declarativa choca con el vacío de resultados. Un repaso del presente de River bien podría convertirse en una “leyenda truncada”: inversión millonaria, promesas de renovación, pero sin títulos que respalden el mito. La grieta entre la idolatría por lo que fue y la decepción por lo que hoy no es, se abre cada vez más.
En el caso de Paulo Díaz, su presente es frágil: considerado un jugador de jerarquía en momentos sólidos del equipo, hoy es señalado como uno de los más débiles en un contexto de crisis. Si no logra recuperarse física y futbolísticamente, arriesga perder su condición de referente defensivo en un River que ya no perdona.
¿Será capaz Gallardo de remontar este ciclo, recuperar la credibilidad colectiva y rescatar figuras como Díaz del naufragio? En Núñez lo miran con expectativa y dudas: la grieta del Muñeco amenaza con volverse profunda si no aparecen respuestas contundentes pronto.