Canadá vivió una noche que debía ser de celebración absoluta, pero que terminó envuelta en preocupación. Ante más de 50 mil espectadores en Vancouver, la selección dirigida por Jesse Marsch consiguió la primera victoria mundialista de su historia al golear por 6-0 a Qatar, aunque el resultado quedó completamente eclipsado por la grave lesión sufrida por Ismaël Koné en el segundo tiempo.
El conjunto norteamericano fue ampliamente superior desde el inicio. Con intensidad, presión alta y aprovechando el apoyo de su público, comenzó a encerrar a Qatar en su propio campo. Jonathan David avisó tempranamente con una ocasión clara y el dominio se transformó en ventaja a los 16 minutos, cuando Cyle Larin aprovechó un rebote del arquero Mahmoud Abunada para abrir el marcador.
La primera gran complicación para Qatar llegó a los 31 minutos. Al Amin derribó a Buchanan cuando Canadá se aproximaba al área y, tras la revisión del VAR, el árbitro Cristián Garay corrigió el cobro inicial de penal, pero mantuvo la sanción disciplinaria con tarjeta roja para el defensor catarí. Desde ese momento el partido cambió por completo. Con un hombre más, Canadá encontró espacios, aumentó la presión y comenzó a construir una victoria que parecía sentenciada antes del descanso.
Canadá no bajó el ritmo y siguió encontrando espacios ante una defensa catarí que nunca logró asentarse. A los 28 minutos apareció Jonathan David con un potente remate para aumentar las diferencias y, cuando el descanso parecía acercarse, el delantero volvió a golpear en el tiempo agregado para firmar el 3-0. El marcador incluso pudo ser más amplio, pero Abunada evitó una catástrofe mayor con varias intervenciones de mérito.
Sin embargo, todo cambió tras el descanso. A los 53 minutos se produjo la acción que marcaría la jornada. Assim Madibo entró con extrema dureza sobre Ismaël Koné y provocó una fractura de tibia que dejó impactados a jugadores, cuerpos técnicos y espectadores. La escena fue tan dramática que los futbolistas canadienses formaron un círculo alrededor de su compañero para impedir que las cámaras mostraran la gravedad de la lesión. Tras la revisión del VAR, el árbitro chileno Cristián Garay expulsó al mediocampista catarí.
La conmoción fue evidente. Koné abandonó el terreno de juego entre muestras de dolor mientras el estadio completo guardaba silencio. Lo que debía ser una fiesta deportiva pasó a transformarse en una preocupación colectiva para uno de los futbolistas más importantes de la selección anfitriona.
Con dos hombres más y un rival completamente descompuesto, Canadá terminó de liquidar el encuentro. Nathan Saliba anotó un espectacular tiro libre para el 4-0 y poco después llegó el quinto tanto mediante un autogol de Mohammed Al Mannai. Para empeorar aún más la noche de Qatar, Ahmed Homam también vio la tarjeta roja, dejando a los asiáticos con apenas nueve jugadores. El 6-0 final fue el hattrick de Jonathan David, que por fin respondió con goles a su función en el equipo.
Las cifras reflejaron una superioridad aplastante: 77% de posesión, 23 remates contra apenas dos de su rival y catorce tiros de esquina frente a uno. Un dominio absoluto que permitió a Canadá quedar en una posición favorable de cara a la última jornada del Grupo B.
Pero cuando pasen los años y se recuerde este partido, probablemente no será el histórico triunfo ni la primera victoria mundialista canadiense lo que venga primero a la memoria. La imagen que permanecerá será la de Ismaël Koné abandonando el campo lesionado, en una de las escenas más duras que ha dejado hasta ahora la Copa del Mundo 2026.