Se acabó legalmente la aventura de Fernández Vial como Sociedad Anónima, la misma que había terminado trágicamente en su versión deportiva el 2024, cuando el cuadro aurinegro descendió de Segunda Profesional al amateurismo tras ser último en el torneo y sufrir la resta de doce puntos por deudas con el plantel.
La concesión fue entregada en 2018 al empresario chileno Ángelo Castiglione (a través de la empresa Maipulican) y en 2023 pasó a manos del argentino Adrián Glickman. Éste puso como gerente el ex dirigente de Unión Calera Martín Iribarne quien, ante la crisis económica y deportiva, no fue visto más en Concepción y a los pocos meses del descenso apareció como corredor de propiedades en Buenos Aires. Tampoco Glickman fue visto en la Octava Región. Si es que alguna vez fue.
En 2025 Fernandez Vial fue desafiliado tras una dura disputa entre los controladores de la Sociedad Anónima y la Corporación, que fue dirimida por la justicia en favor de los socios. Esta semana el Primer Juzgado Civil de Concepción acogió la demanda presentada por la Corporación Arturo Fernández Vial y se da por terminado el contrato de concesión de Fernández Vial SADP. Además condenó a la demandada Fernández Vial Sociedad Anónima Deportiva Profesional a pagar a la demandante la suma de $22.209.500
Fernández Vial, manejado por la Corporación, ya está participando en el campeonato de Tercera B (quinta división) y se encuentra quinto en el grupo Sur.