El nombre de Jordhy Thompson vuelve a instalarse en el Estadio Monumental y esta vez no como un simple rumor de mercado. Aníbal Mosa reconoció que el jugador fue acercado a Colo Colo y que Blanco y Negro solicitó conocer la disposición del Orenburg para negociar una eventual salida. El club ruso todavía no responde, pero la puerta que hace menos de un mes parecía cerrada hoy está, al menos, entreabierta.
“En un momento nos acercaron el nombre de Jordhy y nosotros obviamente, al ser un jugador que está con un contrato vigente con otro club, dijimos que lo primero que nosotros necesitábamos era que nos dijeran si es que hay una aceptación de parte del club para poder negociar”, explicó el presidente de Blanco y Negro.
La pregunta es inevitable: ¿por qué Colo Colo quiere comprarse este problema?
Porque Thompson no viene de romperla en Rusia. Tuvo, es cierto, su mejor temporada desde que salió del Cacique, pero sus números están lejos de ser extraordinarios. Durante la campaña 2025/26 disputó 31 partidos, acumuló 2.336 minutos, marcó cinco goles y entregó cinco asistencias. Una mejora evidente respecto de sus dos primeros años en Orenburg, aunque no una explosión que justifique por sí sola asumir el costo deportivo, económico y comunicacional de su regreso.
De hecho, sus primeras dos temporadas en Rusia fueron bastante discretas. Entre 2023/24 y 2024/25 sumó 22 encuentros, apenas 1.024 minutos, un gol y ninguna asistencia. Recién en su tercer año consiguió continuidad y una valoración promedio de 7,03. Thompson progresó, sí. Pero hablar de una figura descollante del fútbol ruso sería exagerar una campaña correcta.
Y el problema con Jordhy nunca ha sido exclusivamente futbolístico. Su nombre quedó marcado por los graves hechos judiciales que precipitaron su salida de Colo Colo y su partida a Rusia. Su eventual retorno ya genera cuestionamientos precisamente por los casos de violencia contra su expareja en los que estuvo involucrado y por una imagen pública permanentemente asociada a la polémica.
No es un detalle menor. El propio entorno de Blanco y Negro había transmitido hace menos de un mes una postura completamente distinta. El 17 de junio, En Cancha informó que Thompson no estaba en los planes de corto ni mediano plazo del club. La razón no era solamente económica: en la dirigencia entendían que su figura, constantemente ligada a controversias, podía convertirse en un factor de desestabilización para el plantel. Veintitrés días después, Mosa reconoce que Colo Colo pidió conocer las condiciones para negociar con Orenburg. Algo cambió. O alguien cambió de opinión.
Tampoco parece existir una urgencia deportiva capaz de justificar semejante giro. Colo Colo lidera el Campeonato Nacional con diez puntos de ventaja y sus jóvenes han respondido cuando Fernando Ortiz los ha necesitado. El plantel albo ha encontrado soluciones desde casa y los futbolistas formados en Macul han demostrado estar a la altura de la competencia local. ¿Es realmente necesario pagar una cifra importante por un jugador que no viene de una temporada extraordinaria y cuyo retorno inevitablemente abrirá un debate que va mucho más allá de la cancha?
Además, Thompson tiene contrato vigente con Orenburg hasta junio de 2027. Las estimaciones conocidas durante este mercado situaban una eventual operación cerca de los dos millones de dólares, mientras Colo Colo manejaba un presupuesto aproximado de US$1,5 millones para reforzarse. No sería una apuesta barata ni una oportunidad de mercado evidente.
Mosa asegura que Blanco y Negro piensa también en 2027 y en construir “un equipo potente”. Perfecto. Pero reforzar un equipo no significa necesariamente recuperar a cada jugador formado en casa que consiguió continuidad en el extranjero. Menos todavía cuando el rendimiento deportivo no resulta extraordinario y el equipaje con el que regresaría Thompson es demasiado pesado.
Colo Colo necesita soluciones. Jordhy Thompson, por ahora, parece traer muchas más preguntas. Y cuesta entender por qué Aníbal Mosa está dispuesto a abrir nuevamente una puerta que el propio club parecía haber cerrado hace apenas tres semanas.