Joaquín Sosa es nuevo jugador de Colo-Colo para la temporada 2026. El zaguero uruguayo llega al fútbol chileno después de varios años marcados por la irregularidad y una cadena de préstamos, pese a que su pase pertenece desde 2022 al Bologna, club que apostó por él como proyecto a futuro pero nunca lo incorporó de manera definitiva a su estructura deportiva.
Su salto a Europa se produjo a mediados de 2022, cuando Bologna ejecutó su compra tras su buen rendimiento en Liverpool de Montevideo. En Uruguay, Sosa había logrado continuidad: entre 2021 y 2022 disputó 50 partidos oficiales en Primera División, con 2 goles, consolidándose como titular y despertando interés internacional por su perfil físico y su condición de zurdo en la zaga. Esa regularidad, sin embargo, no se trasladó a Italia.
En Bologna, Sosa no logró afirmarse. Durante su etapa contractual con el club apenas sumó 11 partidos oficiales entre Serie A y Coppa Italia, sin continuidad como titular. A partir de 2023 comenzó un recorrido errático: fue enviado a préstamo al Dinamo Zagreb, donde jugó solo 3 partidos oficiales, sin lograr inserción en el equipo croata.
La temporada 2024 lo llevó a la MLS, defendiendo a CF Montréal, en el que acumuló 19 partidos y 1.274 minutos, repartidos entre liga, Leagues Cup y campeonato canadiense, sin goles ni asistencias. Si bien fue el período con mayor presencia en cancha desde su salida de Uruguay, tampoco logró consolidarse como una pieza estructural del equipo.
En 2024-25 regresó a Italia para jugar en Reggiana, en la Serie B, donde sumó 8 partidos y 399 minutos, nuevamente con participación parcial. Más tarde, en 2025, recaló en Independiente Santa Fe de Colombia, también a préstamo. Allí su paso fue breve y discontinuo, con 12 partidos oficiales, sin continuidad sostenida ni impacto relevante en el rendimiento colectivo.
En cifras, desde 2023 a la fecha, Joaquín Sosa ha pasado de préstamo en préstamo, acumulando minutos en cinco clubes distintos y sin establecerse en ninguno. A los 23 años, su carrera muestra experiencia internacional diversa, pero también una falta de estabilidad competitiva que explica su salida definitiva del circuito europeo de primer nivel.
Su llegada a Colo-Colo se da en ese contexto: el de un defensor joven, con pasado de proyección y recorrido internacional, que necesita regularidad, continuidad y un entorno competitivo estable para redefinir el rumbo de una carrera que, desde su compra por Bologna, ha estado marcada más por el movimiento constante que por la consolidación deportiva.