Colo Colo dio un paso gigantesco rumbo al título en el Claro Arena y Javier Correa volvió a aparecer en elmomento exacto. El delantero argentino marcó el doblete con que el equipo de Fernando Ortiz derrotó 2-1 a Universidad Católica en un partido clave por la parte alta del campeonato, una victoria que dejó a los albos con ocho puntos de ventaja sobre sus perseguidores cuando recién se han disputado 13 fechas.
Pero más allá del resultado, el encuentro terminó confirmando una transformación total en el presente futbolístico del atacante. Correa atraviesa el momento más eficiente de su carrera reciente y sus números en la Liga de Primera 2026 muestran un salto impactante respecto a temporadas anteriores.
En 2024, y según dato de Lucho Reyes, el delantero convirtió 5 goles en 45 remates, alcanzando un 11,1% de efectividad en 11 partidos disputados. En 2025, pese a aumentar considerablemente su volumen ofensivo, su precisión incluso cayó: anotó 11 goles en 125 tiros, con apenas un 8,8% de efectividad en 25 encuentros.
Sin embargo, en esta temporada el panorama cambió radicalmente. Con los dos goles anotados ante Universidad Católica, Correa alcanzó 8 tantos en solo 31 remates, llegando a un impresionante 25,8% de efectividad en apenas 10 partidos jugados. En otras palabras, actualmente convierte prácticamente uno de cada cuatro disparos que realiza.
El contraste es brutal. En solo diez encuentros ya quedó a tres goles de igualar toda su producción goleadora de la temporada pasada, pero habiendo disputado quince partidos menos. Además, sus cifras no llegan infladas por volumen, sino precisamente por una contundencia que durante años fue el principal cuestionamiento hacia su juego.
Porque si algo marcó las campañas anteriores de Correa fue la irregularidad frente al arco. Muchas ocasiones desperdiciadas, largos tramos de baja eficacia y críticas constantes por la cantidad de remates que necesitaba para convertir. Hoy, en cambio, vive el escenario opuesto: cada aparición parece terminar en gol y Colo Colo comienza a construir buena parte de su candidatura al título sobre esa contundencia.
El doblete en el Claro Arena terminó siendo la confirmación perfecta de ese nuevo presente. En una cancha caliente, frente a un rival directo y en un partido de enorme presión, Javier Correa volvió a responder. Y esta vez, con una eficacia que nunca antes había mostrado en el fútbol chileno.