Los nipones tuvieron una difícil clasificación mundialista. Perdieron con Australia, superaron a un débil Tailandia, empataron con Corea y a duras penas hicieron lo propio con Siria y lograron su mejor actuación en Nigeria el año 1999 alcanzando el subcampeonato.

Japón llega a este mundial con una deuda de buen fútbol a cuestas, su rendimiento ha sido cuestionado ya que estuvo a minutos de quedar fuera del evento.
Disciplina oriental.
Fiel a su tradición, los orientales son un equipo ordenado con dos líneas de cuatro bien marcadas y dos delanteros. Hacen presión en campo contrario, pero a la altura de la línea central, en eso son rápidos.
Pese a esto, para algunos analistas, este Japón dista mucho en su rendimiento con respecto a otras escuadras niponas y a la evolución japonesa en su juego
Los emergentes samurais
El equipo del sol naciente tiene jóvenes valorados en su liga. Rion Ichihara es fundamental en el corazón de la defensa nipona y es catalogado como un jugador increíblemente versátil.
Yuto Ozeki es un volante mixto que busca permanentes posiciones de ataque y que además es capaz de conectarse con sus delanteros con pases en profundidad, Kazunari Kita ya disfruta ser un defensa de exportación en la escuadra asiática, con su 1.89´ de estatura tiene un lugar ganado en la zaga de la Real Sociedad B de España-
Pero también veremos figuras como Ryunosuke Sato, Rento Takaoka delantero en el club Valenciennes de Francia, cedido a préstamo por el club Southampton, que puede ser un arma fundamental en los nipones. Sus porteros Nakamura y Araki son su gran prenda de garantía a la hora de obtener buenos resultados
Japón debuta el 27 de septiembre ante Egipto a las 17.00 en el Estadio Nacional y con Chile lo hará el martes 30 a las 20.00 en el mismo reducto de Ñuñoa.