Asido al agónico, y tal vez injusto, triunfo sobre Panamá en el debut, Ghana salió al campo del Gillette Stadium sin otro objetivo que cerrarle los caminos a Inglaterra. Los ingleses, en esa perspectiva, dispusieron del terreno, el balón, la iniciativa y el control unilateral del juego.
El cuadro europeo tuvo casi el 80% de posesión en el primer tiempo y, un número más ilustrativo, completó 347 pases contra apenas 98 de los africanos. Y sobre estos parámetros no fue capaza de generar una sola ocasión clara de gol en toda esa fase. El debutante Asare no recibió una pelota directa al marco y se limitó a ver disparos muy lejanos y cómo, en la desesperación, Inglaterra metía cambios de frente ante un ejército de camisetas amarillas que se cerraba bien en el fondo. Otro dato relevante: Ghana no disparó a puerta en los primeros 45 minutos. Ni al marco ni desviado. Cero perfecto.
Aflojo un poco en el segundo tiempo cuando Ghana se plantó unos metros más adelante. Ahí vino el primer remate a puerta real del partido: Gordón al cuerpo de Asare. Inglaterra intentó acelerar en los metros finales pero chocaba con una defensa muy recia. Tuchel se jugó con la entrada de Saka y O`Reilly. Queiroz refrescó las piernas con Fatawu. Al fin una para Harry Kane, pero su remate bajo no tuvo potencia y atajó el arquero ghanés.
En el otro arco Semenyo tiene una con ventaja pero no controla el balón cuando quedaba mano a mano con Pickford. En los últimos minutos Inglaterra profundizó su dominio y los ghaneses no se detenían a la hora de pegarle a cualquier lado. El resultado era todo. La más clara: Saka metió, al fin, un balazo arrastrado y salvó Asare, después O'Reilly la mandó al travesaño de con un cabezazo. A los ollazos en el área de Ghana se extinguió el juego.
Inglaterra juega su último partido contra Panamá con cuatro puntos, Ghana, con el mismo puntaje, enfrentará a Croacia.