Inglaterra debutó en el Mundial con una de esas actuaciones que sirven para mandar mensajes. No fue un partido cómodo, porque Croacia compitió, golpeó dos veces y llegó al descanso igualando un duelo que parecía escapársele, pero el equipo de Thomas Tuchel mostró una pegada feroz, variantes desde el banco y una capacidad ofensiva que lo instala de inmediato entre las selecciones que habrá que mirar con mucha atención en esta Copa del Mundo.
Harry Kane fue el primero en marcar diferencias. El delantero abrió la cuenta de penal, en una ejecución que debió repetirse por la posición de Livakovic, y luego volvió a aparecer con un cabezazo a los 42 minutos para poner el 2-1 en una primera mitad frenética. Croacia, lejos de entregarse, respondió con un golazo de Martin Baturina desde fuera del área y encontró el 2-2 en los descuentos, con Petar Musa empujando un partido que ya era de ida y vuelta total.
Pero el segundo tiempo fue otra historia. Inglaterra salió con una marcha más y golpeó de inmediato: a los 47 minutos, Jude Bellingham aprovechó una mala ubicación defensiva croata y puso el 3-2, abriendo una etapa de dominio claro para los ingleses. Desde ahí, el partido pudo terminar con una diferencia mucho mayor, porque Livakovic sostuvo a Croacia con una serie de atajadas ante Rice, O’Reilly, Gordon y el propio Kane, evitando una goleada que por momentos parecía inevitable.
La sentencia llegó a los 85 minutos, cuando Marcus Rashford, que había ingresado desde el banco junto a Bukayo Saka y Morgan Rogers, marcó el 4-2 definitivo. Esa también fue una señal potente del equipo inglés: Tuchel no solo tiene titulares de elite, también cuenta con una banca capaz de cambiar ritmos, abrir partidos y aumentar el daño cuando los rivales empiezan a quedarse sin piernas.
Croacia tuvo orgullo, momentos de buen fútbol y un Baturina que dejó una joya para el recuerdo, pero defensivamente sufrió demasiado. Inglaterra terminó con 22 remates, 11 al arco, ocho córners y la sensación de que, cada vez que aceleró, encontró espacios. En un grupo donde también aparecen Ghana y Panamá, los ingleses arrancaron con tres puntos, seis goles en el partido y una advertencia clara para el resto: este equipo tiene gol, nombres y una profundidad de plantel que mete miedo.