Alguien dijo que este empate de Uruguay con Cabo Verde en Miami es la muerte del bielsismo. Tal vez sea una exageración, pero es un hecho que la estatura del entrenador rosarino queda en la lona tras la paupérrima presentación de sus jugadores contra una selección de jugadores de segunda y tercera línea.
Uruguay exhibió los problemas de generación de juego y finiquito que se habían visto contra Arabia Saudita en el debut. Si bien tuvo posesión y dominió territorial, ni Canobbio ni Araujo pudieron con el bien planatado equipo africano. Y, luego de perderse alguna buena ocasión, se encontró con un gol en propio arco tras una violento tiro libre de Lenini que penetró una barrera sacada del fútbol amateur y una tardía reacción de Muslera (21').
El gol en contra levantó a los caboverdianos, pero también obligó a Uruguay a ser más activo y agresivo. Por momentos perdieron todos los papeles y el sistema tan trabajado por Bielsa se diluyó en centros cruzados y remates absurdos desde muy lejos. Logró empatar Uruguay tras un centro largo desde la derecha que la torpeza de la defensa africana y los limitados recursos del meta Vozinha dejaron en la cabeza de Araújo (44'). Y se pudo ir en ventaja tras un buen pivoteo del propio Araújo para Canobbio que este último mandó a la red (45+3).
Con el marcador a favor se pensó que Uruguay se tranquilizaría, comenzaría a rotar con el balón y a mecanizar más las jugadas. A controlar el partido. Y la cosa iba por ahí, pero los celestes aflojaron paulatinamente, perdieron profundidad, no supieron matar con un tercer gol y vino un momento fatal: Helio Varela aprovechó una mala sesión de Olivera a Muslera tras un lateral de Sanabria y marcó desde fuera del área mientras el arquero uruguayo quedaba a mitad de camino. 2-2 a los 61'.
Entonces vino lo peor de Uruguay en los mundiales desde 1986 cuando fueron bailados por Dinamarca. El equipo se encegueció, se quedó sin piernas, se limitó a tirar ollazos y se partió en dos. Cabo Verde no pudo creer las facilidades que daba su rival y tuvo cinco o seis contragolpes que no aprovechó por la poca calidad y escaso oficio de sus delanteros.
Uruguay terminó atacando de cualquier manera, cruzando balones y buscando un azar que nunca llegó. Un empate humillante. Los celestes quedaron con dos puntos y ahora enfrentan a España, mismo puntaje para Cabo Verde que, de ganarle a Arabia Saudita, avanza de ronda.