Después del decepcionante empate frente a República Democrática del Congo, Portugal llegó bajo presión a su segundo partido del Mundial. Las dudas sobre el funcionamiento colectivo y el rol de Cristiano Ronaldo dominaron la previa, pero bastaron apenas seis minutos para que el máximo goleador de la historia volviera a poner las cosas en orden.
Tras una buena combinación por la derecha, João Cancelo encontró al delantero dentro del área y Cristiano definió de primera para abrir el marcador. No fue un gol cualquiera: el portugués se convirtió en el primer futbolista de la historia en marcar en seis Copas del Mundo distintas, ampliando aún más un legado que parece no tener techo.
Portugal dominaba con claridad y encontró rápidamente el segundo. A los 17 minutos, Nuno Mendes sorprendió a todos ejecutando una falta rasante que terminó en la red para establecer el 2-0. El lateral del PSG fue uno de los puntos altos de una selección que mostró mucha más velocidad y agresividad que en su estreno mundialista.
Uzbekistán intentó reaccionar e incluso llegó a celebrar un descuento a través de Ganiev, pero la acción fue anulada por el VAR debido a una infracción previa sobre Cancelo. Aquello terminó siendo el último intento serio de los dirigidos por Fabio Cannavaro, que nunca encontraron la manera de incomodar a los europeos.
Antes del descanso apareció nuevamente Cristiano. Una recuperación alta terminó con Bruno Fernandes filtrando un pase perfecto para el capitán portugués, que definió con categoría para firmar el 3-0 y su doblete personal. Con ese tanto, además, se transformó en el jugador de mayor edad en convertir dos goles en un mismo partido mundialista, sumando otro récord a una carrera repleta de marcas históricas.
La segunda mitad fue un trámite para Portugal. El cuarto gol llegó tras un córner enredado que terminó con el balón dentro de la portería uzbeka luego de una serie de rebotes y una desafortunada acción defensiva. Mientras la FIFA modificó en varias ocasiones la autoría del tanto, el marcador ya reflejaba una superioridad absoluta de los lusos.
Con el partido completamente resuelto, Roberto Martínez comenzó a mover el banco pensando en lo que viene. Sin embargo, Portugal siguió atacando y encontró el quinto a tres minutos del final gracias a Rafael Leão. El delantero aprovechó una pelota suelta dentro del área y sacó un remate espectacular al ángulo para sellar la goleada.
El 5-0 no solo significó la primera victoria portuguesa en el torneo. También representó una poderosa respuesta después de una semana marcada por las críticas. Cristiano Ronaldo fue el gran protagonista, alcanzó los 10 goles en Copas del Mundo y volvió a demostrar que, a sus 41 años, sigue siendo capaz de marcar diferencias en el escenario más importante del fútbol.
Portugal recuperó la sonrisa, despejó las dudas y ahora apunta a un desafío mucho mayor: el choque frente a Colombia, partido que probablemente definirá al líder del Grupo K. Con Cristiano enchufado, los lusos vuelven a ilusionarse.