La declaración judicial de Juan Pablo Pavez abrió un nuevo capítulo en la crisis institucional que rodea a Azul Azul y al denominado caso Sartor. El ex director de Universidad de Chile y uno de los principales opositores internos de Michael Clark entre 2024 y 2026 acusó directamente la existencia de una “economía circular” entre la U y Huachipato, apuntando a presuntos negocios con sobreprecios y decisiones tomadas fuera de la estructura deportiva formal del club.
Pavez sostuvo ante la justicia que Michael Clark realizaba tratos directos con Huachipato y Ñublense, pagando montos inflados e incluso desembolsando dinero por futbolistas que se encontraban libres. En ese contexto, describió una relación estrecha entre Clark, Victoriano Cerda, Marcelo Pesce y Patrick Kiblinsky, afirmando que los conflictos de interés eran “obscenos”.
“Los vínculos y conflictos de interés entre este grupo de personas es obsceno”, declaró Pavez, quien además aseguró que el ex director Juan Pablo Larraín conocía perfectamente estas operaciones y la influencia que, según él, tenía Victoriano Cerda dentro de Universidad de Chile. Incluso sostuvo que Larraín le aseguró que intentaría sacar esa influencia de la institución.
El ex directivo también apuntó a la escasa autonomía del gerente deportivo Manuel Mayo frente a negociaciones provenientes de Huachipato. Según la declaración judicial, Mayo le habría reconocido que no tenía poder real de decisión en esos fichajes. “En el caso de Huachipato él no tiene ningún poder de negociación, pues para mí, esos pases los decide Clark de la mano con Cerda y Marcelo Pesce”, señaló Pavez.
Uno de los episodios más llamativos mencionados en esa declaración fue la llegada de Gustavo Álvarez a Universidad de Chile a comienzos de 2024. Según Pavez, el entonces dueño de Huachipato, Victoriano Cerda, sugirió directamente el nombre del entrenador a Michael Clark. Pero además reveló un detalle que generó enorme ruido en el medio: pocos meses antes, Huachipato había renovado el contrato del técnico argentino incluyendo una cláusula de salida de US$800 mil, monto que posteriormente terminó pagando Azul Azul para concretar su arribo al CDA.
La operación fue presentada por Pavez como un hecho inédito en el fútbol chileno, considerando que rara vez un club nacional paga una cláusula de salida de semejante magnitud para contratar a un entrenador.
Sin embargo, dentro del entorno azul existe una sensación cada vez más fuerte: este tipo de relaciones entre Universidad de Chile y Huachipato no comenzaron con Sartor ni con Michael Clark. La historia tiene capítulos anteriores que también estuvieron rodeados de cuestionamientos y que involucran a dirigentes que posteriormente siguieron ligados a la gobernanza del club durante el período controlado por el fondo de inversión.
Uno de los casos más recordados fue el de Jefferson Soteldo. En plena era de Carlos Heller, Universidad de Chile terminó pagando cerca de US$1,5 millones únicamente por el préstamo del venezolano, en una operación que fue avalada por el entonces director Pablo Silva. En ese período también tenían roles relevantes Cristián Aubert y otros dirigentes que posteriormente seguirían vinculados a la administración azul durante la etapa Sartor.
La situación no quedó ahí. El 1 de febrero de 2019 Universidad de Chile concretó otro movimiento que generó enorme polémica: el fichaje del delantero panameño Gabriel Torres desde Huachipato. La operación contempló un pago de US$1,1 millones más la mitad del pase de Nicolás Ramírez para quedarse con la totalidad de la carta del atacante centroamericano.
El negocio llamó profundamente la atención en el mercado por la edad del jugador, que ya tenía 30 años, además del alto costo asumido por Azul Azul. Con el paso del tiempo, el caso terminó transformándose en otro símbolo de las operaciones cuestionadas entre ambas instituciones.
Los datos no dejan de ser llamativos. Desde 2020 en adelante, Universidad de Chile se transformó en el principal comprador de futbolistas provenientes de Huachipato. Desde Talcahuano llegaron Ignacio Tapia, Israel Poblete, Gabriel Castellón, Gonzalo Montes y Martín Parra, mientras que desde la U partieron Jeisson Vargas, Nicolás Ramírez, Marcelo Cañete, Jimmy Martínez, Osvaldo González y José Castro.
En ese período, cuatro de las siete ventas realizadas por Huachipato tuvieron como destino Universidad de Chile. Una cifra demasiado alta para pasar inadvertida y que hoy vuelve a instalar sospechas en medio de las investigaciones vinculadas al caso Sartor.
El episodio de Gonzalo Montes durante 2025 terminó profundizando todavía más esas críticas. El volante, supuestamente pedido por Gustavo Álvarez, llegó a cambio de 800.000 USD y apenas disputó el 13% de los minutos posibles durante el primer semestre, quedando marcado tras un grave error ante Ñublense. Poco después salió a préstamo al Montevideo City Torque de Uruguay, cerrando un paso extremadamente pobre por el club.
Mientras avanzan las investigaciones y continúan apareciendo declaraciones judiciales, en el entorno azul crece la percepción de que las triangulaciones y relaciones cuestionadas entre Universidad de Chile y Huachipato no corresponden únicamente al período Sartor, sino que forman parte de una estructura mucho más antigua, con nombres que atraviesan distintas administraciones y que se mantienen ligados a la historia reciente de Azul Azul.