Una noche histórica para Estudiantes de La Plata. El conjunto argentino protagonizó una de las grandes hazañas de la Copa Libertadores 2026 al eliminar al Flamengo de Erick Pulgar en una dramática definición a penales en el estadio Maracaná. Después de igualar sin goles durante los 90 minutos, el equipo dirigido por Alexander Medina consiguió una clasificación extraordinaria y disputará la final del torneo continental frente a Palmeiras.
El partido tuvo un momento determinante apenas comenzado el segundo tiempo. A los 49 minutos, Baltasar Rodríguez recibió su segunda tarjeta amarilla y dejó a Estudiantes con diez futbolistas. Desde entonces, Flamengo asumió el protagonismo y comenzó a presionar sobre el arco argentino, pero se encontró con una defensa que respondió a cada intento y con un Fernando Muslera que terminó convirtiéndose en el gran héroe de la noche.
El conjunto brasileño buscó romper el empate con Lucas Paquetá, Pedro, Samuel Lino y Giorgian de Arrascaeta, pero nunca encontró la fórmula para superar la resistencia del Pincha. Erick Pulgar fue titular y participó en el mediocampo de un Flamengo que, pese a su superioridad numérica durante prácticamente toda la segunda mitad, no consiguió marcar diferencias.
La clasificación terminó resolviéndose desde los doce pasos, donde las grandes figuras del Flamengo protagonizaron una noche para el olvido. Lucas Paquetá y Jorginho desperdiciaron sus ejecuciones después de utilizar la particular técnica del pequeño salto antes de rematar, una modalidad que se ha vuelto habitual entre varios futbolistas y que esta vez terminó castigando al conjunto brasileño.
Estudiantes tampoco estuvo libre de errores, ya que Edwuin Cetré falló su lanzamiento. Sin embargo, Fernando Muslera se convirtió en una muralla. El experimentado arquero uruguayo detuvo los remates de Paquetá, Jorginho y Bruno Henrique, completando tres atajadas decisivas que desataron la celebración del conjunto argentino en el Maracaná.
La eliminación representa un golpe durísimo para Flamengo, que contaba con un plantel de enorme jerarquía y tenía la oportunidad de instalarse en una nueva definición continental. Ni siquiera jugar con un futbolista más durante casi todo el segundo tiempo fue suficiente para superar a un Estudiantes que terminó imponiéndose desde la resistencia, el orden defensivo y la actuación monumental de su arquero.
La clasificación también tiene un enorme significado histórico para el conjunto de La Plata. Estudiantes conquistó tres Copas Libertadores consecutivas entre 1968 y 1970, durante su época dorada, y volvió a levantar el trofeo en 2009, cuando derrotó precisamente a un equipo brasileño, Cruzeiro, en la definición continental.
Ahora, 17 años después de aquella última consagración, el Pincha tendrá la oportunidad de disputar una nueva final y buscar su quinta Copa Libertadores. Su rival será Palmeiras, otro de los gigantes del continente, en un enfrentamiento que pondrá frente a frente a dos clubes con una extensa tradición internacional.
Pero antes de pensar en el título, Estudiantes tiene motivos de sobra para celebrar. Eliminó a uno de los grandes favoritos, sobrevivió con diez hombres en uno de los estadios más exigentes de Sudamérica y encontró en Fernando Muslera al protagonista de una clasificación que quedará entre las noches más recordadas de su historia reciente.