El 4-1 de Colo Colo ante Unión La Calera dejó una sensación de alivio en el Monumental, pero para Juan Cristóbal Guarello el resultado no debe engañar a nadie. En La Hora de King Kong, el periodista arrancó derribando cualquier interpretación triunfalista: “No se vuelvan locos”, insistió, para dejar claro que la goleada tiene más explicación en las falencias del rival que en una transformación profunda del cuadro albo.
Guarello fue categórico al recordar que es la cuarta vez en la temporada que Colo Colo revienta a un equipo que llega “con el cajón abierto” al Monumental. “Le hicieron cuatro a Iquique, cuatro a Unión Española, cuatro a Cobresal y ahora cuatro a Calera. El que llega pajareando al Monumental con este plantel, ande como ande, se va con cuatro”, disparó. Por eso mismo rechazó la idea de que este resultado marque un renacer: “No hay un nuevo Colo Colo. Hoy todo es inmediato: ganas dos partidos y ya es ‘el camino’, pierdes dos y estás en crisis. Hay que mirar toda la temporada”.
El análisis tomó temperatura cuando habló del mediocampo. Ahí lanzó la frase que encendió todo: “Colo Colo con Vidal juega a una velocidad, y sin Vidal juega a otra”. Para él, la diferencia es tan evidente que define el presente futbolístico del equipo. Sin el ’23’, explicó, Colo Colo gana metros, ritmo y un ida y vuelta que hacía meses no mostraba. “La pelota llega de un área a otra con menos trámite, menos pisadita. Con Tomás Alarcón, Víctor Méndez y Vicente Pizarro el equipo respira distinto”, dijo. Y sumó que jugadores como Lucas Cepeda o Leandro Hernández se potencian cuando la circulación es más dinámica y menos estática.
En ese escenario, Guarello advirtió que se viene una conversación inevitable dentro del club. “Van a tener que reunirse con Vidal y decirle: ‘sí, vas a seguir el próximo año, pero no vas a ser titular’”, afirmó sin rodeos. “No van a sacrificar esta velocidad. Él es una figura enorme, tiene un peso simbólico tremendo, pero el equipo cambia… y cambia mucho”. Para el periodista, no es un juicio emocional: es pura función del funcionamiento colectivo.
Aunque reconoció que Fernando Ortiz ha ajustado piezas y que el equipo mejoró en intensidad, Guarello insistió en no sobredimensionar la actuación: “Ganaron porque el rival llegó pajareando”. Y cerró con una advertencia para lo que viene: el duelo del viernes ante Cobresal será otra historia, un examen real para medir cuánto hay de evolución y cuánto de oportunidad.