Fernando De Paul sufrió una desinserción de uno de sus isquiotibiales, lesión que lo obligará a pasar por el quirófano y que lo mantendrá fuera de las canchas por varios meses, con un retorno proyectado recién para la segunda rueda de la Liga de Primera 2026. Un golpe duro para Colo Colo, que pierde a su arquero titular en un tramo clave de la temporada.
Pero más allá del diagnóstico, el problema se amplifica al mirar el plantel. La ausencia prolongada del meta de 34 años deja al descubierto una decisión de mercado que hoy genera cuestionamientos: el club optó por no incorporar un arquero suplente de experiencia, apostando por alternativas internas.
Así, el arco albo quedará en manos de un portero juvenil, sin recorrido en Primera División y que deberá asumir, de un momento a otro, la responsabilidad en un equipo que compite bajo presión constante. Una determinación que en su momento fue leída como una apuesta por la cantera, pero que hoy aparece como un riesgo evidente.
En un torneo donde cada punto puede marcar diferencias y con desafíos exigentes por delante, Colo Colo enfrenta un escenario límite en una de las posiciones más sensibles del equipo. La confianza en el joven arquero será total, pero también lo será la exposición.
El tiempo dirá si la decisión de no reforzar el puesto fue una muestra de convicción o un error de cálculo. Por ahora, la lesión de De Paul no solo reconfigura el equipo, sino que instala una duda mayor: si el Cacique estaba realmente preparado para un escenario como este.