La final de la Copa de la Liga volvió a quedar suspendida. La Delegación Presidencial Metropolitana, encabezada por Germán Codina, no autorizó el encuentro que Coquimbo Unido y O’Higgins debían disputar este viernes 16 de octubre en el Claro Arena, producto de las consecuencias del aluvión que afectó a San Carlos de Apoquindo.
Sin embargo, la decisión no se limitó al recinto de Universidad Católica. Según informó oficialmente la ANFP, la autoridad también rechazó una segunda alternativa presentada por el organismo: el Estadio Santa Laura. En este caso, la negativa respondió a observaciones de seguridad realizadas por la propia Delegación Presidencial.
La situación contrasta con las medidas anunciadas para los tres conciertos de BTS en el Estadio Nacional, programados para este miércoles, viernes y sábado, que reunirán a cerca de 210 mil personas. Codina confirmó la extensión horaria del Metro durante las tres jornadas, además de medidas especiales de tránsito para facilitar el desplazamiento de los asistentes.
De esta manera, mientras un espectáculo musical multitudinario cuenta con medidas especiales de transporte y seguridad, la final de una competencia profesional todavía no consigue un recinto autorizado para su realización. Una diferencia que abre interrogantes sobre los criterios aplicados a ambos eventos.
A la situación se suma un antecedente relevante: la falta de contingente policial para resguardar la final estuvo relacionada precisamente con los conciertos de BTS y las actividades previstas por la conmemoración del 18 de octubre. Es decir, la coincidencia con otros eventos también terminó jugando en contra de la programación del fútbol profesional.
La controversia aumenta por las declaraciones del propio Codina. Durante el martes, el delegado aseguró que todavía se evaluaban alternativas para disputar el encuentro, pese a que desde la misma Delegación ya se habían enviado comunicaciones rechazando tanto el Claro Arena como Santa Laura.
El problema se arrastra desde julio, cuando el partido debió suspenderse por las condiciones meteorológicas. Posteriormente, la definición fue trasladada al estadio Elías Figueroa de Valparaíso, donde tampoco recibió autorización, antes de regresar a Santiago y encontrarse con dos nuevas negativas.
Por ahora, Coquimbo Unido y O’Higgins tendrán que seguir esperando para disputar la primera final de la Copa de la Liga, que además entregará un cupo para la Copa Libertadores 2027. La ANFP anunció la devolución íntegra de las entradas y deberá buscar una nueva fecha y recinto para resolver una definición que acumula casi tres meses de retraso.
La discusión deja un asunto pendiente para Germán Codina: explicar por qué existen condiciones para implementar un amplio operativo durante tres conciertos multitudinarios, pero no ha sido posible encontrar una solución para la final del fútbol chileno. Aunque los riesgos y las exigencias de seguridad son diferentes, la coincidencia de ambos eventos pone bajo cuestionamiento la planificación y coordinación de las autoridades.