Universidad Católica volvió a sumar en el torneo nacional tras imponerse a Audax Italiano, pero el foco nuevamente se trasladó fuera de la cancha. Daniel Garnero, que ya había deslizado críticas tras la caída ante Boca Juniors por Copa Libertadores, insistió en su cuestionamiento al arbitraje, esta vez apuntando directamente a la falta de criterios uniformes.
“La misma jugada en un partido se sanciona, la misma jugada en otro partido no se sanciona. Los criterios en Europa se sostienen un poco más, acá depende un montón de cosas”, señaló el técnico argentino, dejando en evidencia su incomodidad con el estándar de cobros en el fútbol chileno.
Las palabras de Garnero se dan en un contexto particular. En los últimos seis partidos que ha disputado Universidad Católica por competiciones locales —entre Liga de Primera y Copa de la Liga—, todos sus rivales han terminado con al menos un jugador expulsado. Un dato que no pasa inadvertido y que vuelve a instalar el debate sobre la consistencia arbitral.
Más allá de los resultados, el patrón comienza a marcar una tendencia que genera ruido en el entorno del campeonato. Mientras en la UC se benefician de estas situaciones en lo inmediato, el propio Garnero abre la discusión de fondo: la disparidad de criterios en la toma de decisiones.
Así, el técnico cruzado se mueve en una línea fina. Gana en la cancha, pero al mismo tiempo pone en duda el sistema que termina influyendo en el desarrollo de los partidos, reabriendo una discusión histórica en el fútbol chileno.