No fue muy alentador del debut de Daniel Garnero en la banca cruzada luego de reemplazar a Tiago Nunes. Era la última fecha de la primera rueda (20 de junio) y el equipo entró a la cancha del estadio Nicolás Chahuán en el octavo lugar. Fue empate 1-1 con Unión Calera, donde Fernando Zampedri hizo goles en arco propio y en el ajeno. Había mucho trabajo, agravado por la grave lesión de Fernando Zuqui que dejaba al equipo sin un volante de características ofensivas.
Vino el receso y Garnero, ya lo sabía, debió afrontar la segunda rueda sin refuerzos. Peor, a la lesión de ligamentos de Zuqui, que lo sacaba el resto del año, debió sumar las bajas de Guillermo Soto y Tomás Gillier. Los dirigentes no sumaban. El 2-0 en Santa Laura sobre Colo Colo en el reinicio del campeonato fue un golpe de optimismo muy fuerte, pero entonces el análisis se enfocó más en la pobreza alba, Almirón colgaba de un hilo, que en el buen rendimiento cruzado.
Luego de un trabajado empate con Audax en La Florida, las alarmas se desataron cuando Coquimbo Unido le dio un baile en Santa Laura (0-3, 27 de julio). Entonces Daniel Garnero fue muy crítico: "me hubiese gustado perder de otra manera, con un equipo con más precisión, con más actitud positiva, ganando más duelos individuales y no vi eso". La igualdad 2-2 en el Tierra de Campeones con el colista Iquique, la semana siguiente, no mejoró demasiado las cosas. La UC seguía navegando en el octavo lugar y estaba fuera todo. Incluso había un leve peligro de meterse en la zona de descenso. Lo más grave es que el equipo no mostraba grandes diferencia con la opacidad de Tiago Nunes.
Entonces llegó la bisagra: 4-1 a Colo Colo en el Monumental. Cierto es que Fernando de Paul tuvo responsabilidad en tres de los cuatro goles pero la UC, al fin, tenía un partido favorable y lo sabía aprovechar. Garnero entonces, más que el juego, destacó la efectividad del equipo. La bisagra fue doble, porque la fecha siguiente Católica inauguró el Claro Arena con un triunfo sobre Unión Española 2-0 sin jugar del todo bien. El técnico argentino, que ya había manifestado su ganas por jugar en el estadio propio dijo entonces: "Cumplimos, pero tenemos que arreglar algunas cosas. Hubo una ansiedad en todos. Nos costó mucho el inicio, pero después nos pusimos a ganar".
Desde ahí la UC ha ganado sus cinco partidos: 2-1 a Cobresal, 1-0 a Limache, 1-0 a Ñublense, 3-0 a Everton y 1-0 a Universidad de Chile. Ahora los cruzados están en el segundo lugar y tienen la primera opción de ser Chile 2 y jugar la fase de grupos de la Copa Libertadores. Una opción que hace seis o siete fechas parecía imposible. La verdad es que el plantel se armó para zafar un año muy complicado en lo económico y, al contrario de los dispendios que se hicieron con Holan o Paolucci, estrictamente Buljubasih no trajo a casi nadie.
Con todos estos inconvenientes, y dejando dudas en algunas presentaciones, como el triunfo sobre Ñublense, la mano del técnico se ha ido viendo partido a partido, donde logró encontrarle la posición a varios jugadores y le subió el rendimiento a otros de forma notable. El análisis de Daniel Garnero tras ganarle a la U fue así: "Al principio era difícil, pero tras esta racha espectacular estamos ratificando esa mejora en el juego”
Veamos algunos casos de jugadores que tuvieron un salto de calidad con el entrenador argentino:
-Tomás Astaburuaga: Notable lo ocurrido con el espigado defensor. Garnero lo puso de lateral derecho y, finalmente, le encontró un lugar en el mundo. Grandes zancadas, fortaleza y hasta remates al arco. Un hallazgo.
-Branco Ampuero: Tuvo un muy buen año 2024, pero esta temporada había bajado su rendimiento. Retomó su mejor juego con Garnero. Bien ubicado, ordenando la zaga, con tiempo justo en los cruces. Uno de los más sólidos.
-Eugenio Mena: De ser un lateral apagado y opaco que se limitaba a jugar su banda, pasó a tener mucho mayor recorrido y mostrar gran aplicación. Casi un refuerzo en la segunda rueda.
-Jhojan Valencia: Con Tiago era sólo regular y cumplía en el quite. Con Garnero subió dos peldaños: quita y juega dentro de sus posibilidades. Gran mejoría.
-Gary Medel: Parecía listo para el partido de despedida. No podía como central y sufría en los mano a mano. Garnero lo mandó de volante y como doble seis se siente mucho más cómodo y seguro.
-Cristián Cuevas: El Cimbi debió reinventarse como volante ofensivo, intentando ser enlace en un equipo que no tiene un jugador de esas características. Como el resto de los compañeros, se ha vuelto colectivo a full, una pieza importante del engranaje.
-Clemente Montes: Con función clara como carrilero derecho, dejó de ser el caballo loco que corría sin saber dónde y desparecía en medio del partido. Ahora juega ordenado y es muy táctico.
-Diego Valencia: Muy herido por su paso fallido en Europa, Valencia ha ido al sacrificio con Garnero, obligado a volantear y estar fuera del área, su hábitat natural. Una pieza colectiva que no brilla, pero es tremendamente útil.
-Edward Bello: Parecía un año perdido. Suplente siempre, sin gravitación cuando entraba. Garnero le sacó lo mejor que tenía: velocidad, encare y remate. Fundamental en la racha de partidos ganados. El mayor cambio fue en su actitud en la cancha.
Alfred Canales: Suplente eterno, Garnero le dio una oportunidad. Buena pegada, orden y más seguridad en la línea de volantes, han hecho que su presencia sea relevante. El gol a la U quedará en su currículo para siempre.