El 10 de marzo de 2026, Universidad de Chile tomó una decisión drástica. Apenas siete partidos después de haber comenzado la temporada, Francisco Meneghini fue despedido por malos resultados. La eliminación ante Palestino en la primera ronda de la Copa Sudamericana terminó sellando la suerte de un entrenador que registró una victoria, cuatro empates y dos derrotas en su breve paso por el club.
La apuesta de Azul Azul fue clara. Cambiar al entrenador para intentar salvar una temporada que ya mostraba señales preocupantes. Dos semanas más tarde llegó Fernando Gago con la misión de corregir el rumbo y devolver al equipo a la pelea por los objetivos importantes del año.
Sin embargo, a tres meses de aquella decisión, el balance está lejos de ser favorable. La U acaba de quedar eliminada de la Copa de la Liga tras empatar 2-2 con Audax Italiano y cerró la fase grupal en el tercer lugar de su zona con apenas ocho puntos. Lo más relevante es que cinco de los seis partidos de esa campaña fueron dirigidos por Fernando Gago.
Por lo mismo, resulta difícil desligar al técnico argentino de ese fracaso. Si bien el primer encuentro del torneo fue su debut en la banca azul, la mayor parte de la competencia llevó su firma. La clasificación dependía de la U y terminó quedando fuera de la siguiente ronda.
Los números en el campeonato nacional tampoco alcanzan para justificar un cambio radical en la evaluación de la temporada. En Liga de Primera, Gago suma tres victorias, un empate y dos derrotas en seis partidos, con diez puntos de dieciocho posibles. Son cifras aceptables, pero insuficientes para una institución que inició el año con la obligación de competir por el título.
De hecho, existe un dato que refleja mejor el momento azul que cualquier porcentaje de rendimiento. Cuando Gago asumió el cargo, Universidad de Chile estaba a cinco puntos de Colo Colo, líder del campeonato. Ocho fechas más tarde, la distancia aumentó a trece unidades. Incluso considerando el partido pendiente frente a O'Higgins, la brecha seguiría siendo de diez puntos.
La realidad, entonces, es que la U no logró acercarse a la cima. Por el contrario, quedó todavía más lejos de la lucha por el campeonato. Mientras Colo Colo consolidó su ventaja, los azules dejaron escapar puntos clave ante Ñublense, Everton y Cobresal, resultados que terminaron ampliando la diferencia.
Por eso la discusión ya no pasa por determinar si Gago tiene mejores o peores números que Meneghini. El problema es mucho más profundo. Universidad de Chile cambió de entrenador para corregir una crisis deportiva y, tres meses después, sigue acumulando frustraciones.
La cronología es elocuente. El 5 de marzo Palestino eliminó a la U de la Copa Sudamericana. El 10 de marzo fue despedido Francisco Meneghini. El 24 de marzo debutó Fernando Gago. El 7 de junio los azules quedaron eliminados de la Copa de la Liga y marchan novenos en el campeonato nacional, a trece puntos del liderato.
Si Meneghini fue considerado responsable de los malos resultados que provocaron su salida, entonces resulta inevitable concluir que Fernando Gago también debe asumir una cuota importante de responsabilidad. Porque el cambio de entrenador era la solución propuesta por la dirigencia. Y hasta ahora, los problemas siguen exactamente donde estaban.