El Presidente visitó el recinto junto autoridades de la FIFA y el Ministro del Deporte Jaime Pizarro. El gobierno no vivió el desaire que ocurrió en Talca un día antes.

El presidente Gabriel Boric encabezó hoy una visita al Estadio Nacional en Ñuñoa, en la antesala del inicio del Mundial Sub-20 que se celebrará en Chile. Durante el recorrido estuvo acompañado por el ministro del Deporte, Jaime Pizarro; por el presidente de la ANFP, Pablo Milad; y por representantes de la FIFA. En esa instancia, el mandatario resaltó las obras de remodelación realizadas en las sedes del torneo, subrayando que “las instalaciones han sido mejoradas para recibir como corresponde un evento de primer nivel como este Mundial Sub 20”, y que ello reafirma la confianza del mundo en Chile como organizador deportivo: “Si nos hemos adjudicado estos eventos es porque Chile es un país confiable, respetado en el extranjero”.
Boric aprovechó la visita para contextualizar la magnitud del legado que espera dejar el torneo. Afirmó que muchos de los recintos deportivos han recibido mejoras no solo pensando en el Mundial, sino para el uso futuro de la ciudadanía: “Lo hemos hecho pensando en el presente, pero también en el futuro, porque esto significa un legado para Chile”. En ese sentido, el presidente hizo un llamado a los chilenos a acompañar el evento con entusiasmo: “Estaremos para apoyar a esta nueva generación de La Roja, a la que le deseamos el mejor de los éxitos. Una fiesta así no se vive todos los días”.
Mientras tanto, en Talca se vivió una situación llamativa durante la reinauguración del Estadio Fiscal, una de las sedes del torneo. A pesar de que las obras fueron presentadas públicamente como un hito, el acceso al interior del recinto estuvo prohibido por disposición de la FIFA. El subsecretario Álvaro Elizalde fue uno de los que no pudo ingresar, lo que generó sorpresa en medio de la ceremonia. Según se explicó, el organismo internacional había cerrado el estadio debido a trabajos de brandeo y a la presencia de marcas comerciales que no pueden ser exhibidas antes del inicio oficial de la competición.
Este episodio puso en relieve la tensión entre las exigencias de los organismos internacionales y el deseo local de mostrar los avances. En Talca, las autoridades habían anunciado inversiones millonarias para equipar el estadio con estándares de categoría FIFA, con mejoras en camarines, accesos, zonas de prensa y servicios sanitarios. Sin embargo, la restricción de ingreso durante la ceremonia dejó pendiente el desafío de conciliar los protocolos del organismo rector con las aspiraciones de visibilidad ciudadana que acompañan a estos grandes eventos.