Foto: @RacingClub
Al tener doble nacionalidad no podríamos decir que Gabriel Arias no fue profeta en su tierra. En Chile no triunfó, pero en Argentina sí. Y en un campeonato donde escasean cada vez más los arqueros de nivel, el nombre y experiencia de Arias caería como anillo al dedo a cualquier club. Pero a sus 38 años y con un cierre de temporada de regular para abajo con la Academia y su alto precio, parecen ser antecedentes que se superponen a todo lo que obtuvo con el cuadro dirigido por Gustavo Costas.
En el café futbolero hablar de Arias significa fruncir el ceño, no convence, dicen muchos. Pese a que el golero puede tirar a la mesa: Campeón de Argentina el 2019, campeón Super Copa internacional 2023, campeón de la Copa Sudamericana 2024 al superar a Cruzeiro 3 a 1, campeón Recopa Sudamericana 24-25 entre otros logros. Pero el tiempo pasa y la memoria a veces es selectiva
En Unión Calera (2018) lo recuerdan bien con un total de 16 partidos oficiales disputados, donde recibió 16 goles. Eso le valió el salto a Defensa y Justicia y luego a Racing, donde Arias encontró la estabilidad y solidez
En el 2018, Reinaldo Rueda, tras la renuncia de Claudio Bravo a la Roja, vio en Arias al portero titular. Lo fue durante los 6 duelos que duró la campaña en la que Chile finalizó en el cuarto lugar, y donde recibió 7 goles.
Sin embargo, los errores ante Ecuador (penal innecesario) y Perú en la semifinal parecieron marcar el derrotero de Arias en el sentimiento nacional. El nivel de críticas fue escalando a tal punto que se le culpaba por todos los males de la selección, a pesar de tener una actuación aceptable en general, Arias quedó marcado. Se excusó de representar a Chile bajo la dirección de Gareca aduciendo problemas personales.
En la última parte con Racing su nivel bajó y en la llave octavos de final de Copa Libertadores, Arias fue reemplazado por Facundo Cambeses y perdió la titularidad. De ahí la definición con Estudiantes fue sólo la ocasión de echar una última mirada al Cilindro por parte del chileno