Cada vez que habla Arturo Vidal reafirma más su postura alejada de Blanco y Negro. El volante votó en la Mesa 74 del Colegio Infocap de San Joaquín y desde ahí reabrió los fuegos hacia la dirigencia del club: “acá pocas veces se respeta o se le saca provecho a los jugadores que han hecho trayectorias increíbles, algo que pocas veces ha pasado acá en Chile”.
Teledirigido que se enmarca en la no renovación de contrato de Mauricio Isla, uno de los cuatro "cortados" por el directorio del pasado miércoles. El lateral derecho era uno de los jugadores con mejor salario y su rendimiento durante 2026, según la gerencia deportiva, se había deplomado. En total el "Huaso" jugó 36 partidos en la temporada, un buen número para un jugador con 37 años.
Vidal siguió con su relato, señalando que Óscar Opazo, Emiliano Amor y Sebastián Vegas tampoco fueron valorados por Mosa y compañía: "el año pasado fue un gran año, teníamos un equipazo, se fueron jugadores importantes y lo sufrimos. Duele, ojalá que le vaya bien donde sigan sus carreras". Demasiados dardos en una relación interna que sigue sumando capítulos de roces.
Pero, vamos al fondo: ¿es realmente injusto el trato para los jugadores de la generación dorada? Hace 10 años que se consiguió la primera Copa América y los más jóvenes de esa camada siguen presenten en nuestras canchas de manera habitual. Vidal, por ejemplo, es el sueldo más elevado en la historia del fútbol chileno y en 2025 apenas sumó 27 presencias en cancha. Mauricio Isla firmó acuerdos positivos con Católica y Colo Colo, dos lugares de los que se despidió por la puerta trasera.
Eduardo Vargas llegó como uno de los grandes refuerzos del fútbol chileno a mitad de temporada luego de temporadas inestables en Brasil y Uruguay. Con los itálicos convirtió 5 goles en 15 partidos, todo eso a sus 36 años. Su desvinculación de los verdes pavimentó su camino a la Universidad de Chile después de 15 años.
Gary Medel, con la llegada de Daniel Garnero, se convirtió en una pieza importante y, a diferencia de lo de su compañero de mil batallas, sin rechistar decisiones que por momentos lo relegan a un segundo plano: El Pitbull jugó el 64% de los minutos posibles y disputando 27 partidos entre torneo y Copa Chile. Para 2026 ya fue renovado y volverá a disputar una Copa Libertadores con el club de sus amores.
Todos estos nombres, presentes en el fútbol chileno, tienen un salario de estrellas, ganado en cancha con trayectorias excelentes en distintos destinos planetarios. Pero para Vidal eso es insuficiente y su postura cada es vez es más ruda. Un problema que deberá solucionar Colo Colo antes de que la interna se coma el proceso de Fernando Ortiz.