Francia no tuvo que esforzarse demasiado para quedarse con el primer lugar del grupo. El equipo dirigido circunstancialmente por Guy Stéphan encontró un rival irreconocible, ya que Stale Solbakken decidió reservar a casi todos sus titulares. Sólo Fredrik Aursnes repitió en la formación noruega, mientras que figuras como Erling Haaland, Martin Odegaard y Alexander Sorloth comenzaron el partido desde el banco.
Los franceses detectaron rápidamente las facilidades defensivas de su rival. Apenas a los 20 segundos, Kylian Mbappé estrelló un remate en el travesaño y fue el aviso de lo que vendría. A los siete minutos apareció Ousmane Dembélé para abrir la cuenta tras una asistencia del propio Mbappé, explotando constantemente las debilidades del sector izquierdo de la defensa escandinava.
Noruega encontró un descuento inesperado mediante Thelo Aasgaard, aprovechando una desconcentración defensiva francesa, pero la ilusión duró segundos. En la jugada siguiente Dembélé volvió a golpear y restableció la diferencia. Antes de la media hora completó su triplete personal, cerrando una exhibición ofensiva que dejó sentenciado el encuentro mucho antes del descanso.
Con el 3-1 en el marcador, Francia bajó el ritmo y administró energías. Aun así, siguió controlando el partido gracias al buen trabajo de Aurélien Tchouaméni y Manu Koné en la mitad de la cancha. Noruega intentó reaccionar en el complemento e incluso tuvo la oportunidad de acercarse mediante un penal sobre Oscar Bobb, pero Mike Maignan contuvo el remate de Jørgen Strand Larsen.
La segunda parte sobró para las estadísticas. Mbappé siguió buscando su gol, mientras Solbakken intentaba corregir una apuesta que parecía destinada al fracaso desde la publicación de las alineaciones. Con los tres puntos asegurados y el liderato garantizado, Francia cerró la goleada gracias a Désiré Doué, quien marcó el 4-1 definitivo.
El resultado deja a los franceses como uno de los equipos más sólidos de la fase de grupos. Noruega, en cambio, deja dudas por su decisión de presentar una formación prácticamente alternativa en un partido que definía el primer puesto. La apuesta por especular con el cuadro final podría terminar costándole caro cuando llegue la hora de los cruces directos.