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El guion estaba escrito, Francia atacando con todo y Suecia con dos líneas de 4 en 30 metros evitando la creación de triangulaciones de los galos. Y así fue, a ratos los escandinavos no se arrugaban en poner hasta 6 jugadores en línea, de ahí comenzaron los remates de media distancia, la alternativa más lógica ante un murallón difícil de penetrar.
Lo intentó Mbappé, pero dio en el palo, Rabiot y Olise, en una contorsión circense que debió ser gol y tal vez si era el del Mundial, pero el vertical dijo no. Los suecos apostando a la salida rápida que la tenían con Isak o Elanga. Y casi sorprende a Maignan en la única llegada.
Parecía que el cántaro no se rompía hasta que la esperada triangulación llegó para el Gallo, con Dembelé y Mbappé por la izquierda del área con un amague clásico y su remate que deja sin opción al portero sueco Zetterstrom. Era lo mínimo y lo más justo para cerrar la primera parte.
El complemento Francia más suelto y esa gama de variantes que parecen inagotables con Olise con esa claridad y calidad para ver cualquier espacio como un momento de riesgo y lo hizo con Barcolá por el centro de la defensa sueca muy temprano a los 52’ colocar el dos a cero. Suecia tenía que hacer mucho para complicar al candidato.
De ahí en adelante “Kiki” y Olise iniciaron un partido aparte buscando la tercera cifra, el de Bayern lo tuvo dos veces y no pudo, con habilitación del goleador galo y en la vuelta de mano Mbappé recibe una sutileza, que el goleador del Real no perdona a los 74’ para el 3 a 0. Francia es más candidato que nunca y para eso tendrá que superar a un crecido Paraguay.