Flamengo salió al campo del Universitario de Lima para jugar la final de la Copa Libertadores con mucho orden e intantando no desordenarse. Palmeiras la hizo peor: simplemente aguantó con nueve hombres preocupados de destruir y corretear. No podía ser de otra manera, tras el rimbombante y prescindible show antes de que comenzara a rodar el balón, salió un partido tenso, mal jugado, donde mandó el roce y la imprecisión.
La iniciativa siempre la tuvo Flamengo, pero sin arriesgar demasiado. A través de Samuel Lino y Georgian de Arrascaeta intentaron abrir el buen ordenamiento defensivo verdiblanco, pero se quedaron en las ganas. Mientras, las faltas y los reclamos fueron sumando tiempo muerto. En la pasada, Erick Pulgar se ganó la tarjeta amarilla por un patadón a Bruno Fuchs. El juez argentino Herrera le salvó la vida, pudo ser expulsión. Así culminó la primera etapa, con Flamengo dominando territorialmente y Palmeiras cortando las jugadas. No hubo una acción neta de gol.
En el complemento el trajín comenzó a aflojar los nudos. Flamengo empujó cada vez más a Palmeiras contra su área y comenzó una segudilla de acciones confusas donde el cuadro paulista resolvió enviado el balón al tiro de esquina. Y en uno de esos saques desde el banderín llegó el gol. A los 67', De Arrascaeta sirvió desde la derecha y Danilo impactó con un cabezazo preciso que dejó a Carlos Miguel sin opciones.
Finalmente reaccionó Palmeiras, pero su respuestas fue meter pelotazos a dividir al área de Flamengo. En esa instancia, Pulgar mostró su capacidad defensiva, tanto quitando balones como rechazando de cabeza. La tuvo Vitor Roque, en uno de los tantos ollazos, pero alguien la desvió justo. También tuvo el 2-0 Flamengo, pero el tiro libre de Everton dio en el palo. Así terminó la final de la Copa Libertadores, con un bombardeo desesperado y sin propio de un equipo de ascenso. Es el cuarto título de Libertadores para Flamengo (1981, 2019, 2022 y 2025).