Foto: Cruzeiro
Uno de los tantos clásicos en Brasil es el que se realiza en la zona de Belo Horizonte. La final del campeonato entre Cruzeiro y el Atlético Mineiro, disputado en el estadio Mineirao, quedará registrado más que por el resultado final 1 a 0 para Cruzeiro, por el escandaloso espectáculo y las 23 expulsiones que dictaminó el árbitro tras el partido Matheus Candancan tras el informe emitido posterior a la final.
El conflicto se desató cuando el mediocampista Christian, de Cruzeiro, chocó contra el arquero Everson, de Atlético Mineiro, en el área grande. El portero respondió contra el volante, lo que desencadenó la reacción de varios jugadores de Cruzeiro.
La escalada de golpes siguió con Hulk del Mineiro como uno de los protagonistas. El delantero fue literalmente derribado con patadas voladoras por Lucas Villalba que además replicó con puñetazos y llegó a patear también al atacante Kaio Jorge.
El caos obligó a la intervención de los equipos de seguridad y la Policía Militar, quienes separaron a los futbolistas y permitieron continuar con el desenlace de la definición.