Fue el quinto o sexto episodio de la temporada. Ya perdieron la cuenta en el Norte. El miércoles 1 de octubre una veintena de barrabravas irrumpió en el entrenamiento de Iquique que se realizaba en el complejo del club a eso de las 17:30 horas. Esta vez fue más violento que los anteriores, pararon la práctica y arremetieron a empujones e insultos contra los jugadores. Fernando Díaz, testigo y víctima de la agresión, dijo que el nivel de violencia superó todos los límites: "Amenazaron con volver, pegar y matar".
El plantel iquiqueño viene sufriendo el acoso de este grupo de delincuentes desde comienzo de año, cuando estaba Miguel Ramíerz en la banca, donde incluso invadieron la cancha cuando enfrentaron a Unión Española en el Tierra de Campeones. Esto trajo como consecuencia un castigo de cinco partidos de local sin público. Hace dos semanas, el lateral Marcelo Jorquera fue insultado y amenazado de muerte por un malacatoso frente a su mujer y sus hijas pequeñas.
En esta ocasión, Carabineros llegó en el momento preciso e hizo un control de identidad, logrando identificar a una docena de los treinta delincuentes que agredieron y amenazaron al equipo. Fernando Díaz, harto de la impunidad y el miedo que tienen estos delincuentes, señaló a este medio "Voy a denunciar".
Iquique está último en la tabla de Primera División con 14 puntos. Su próximo partido es el 17 de octubre contra OHiggins en el Tierra de Campeones.