La salida de Fernando Díaz impactó los cimientos de un prácticamente descendido Deportes Iquique. El momento fue sorpresivo, justo después de que Unión extendiera la brecha entre ambos en la lucha por no bajar, pero los motivos fueron otros. Díaz explicó a su círculo cercano que “me fui porque no acepto que entren 30 atorrantes corriendo y se metan a la cancha donde entrenábamos. Insultos, vejámenes, amenazas, agresiones verbales y físicas a todos, jugadores y cuerpo técnico… estuvieron por mucho rato, hasta que llega Carabineros. No lo acepto”.
El entrenador agregó que este tipo de hechos no eran nuevos: “Ya habían ido una vez al estadio y otra al complejo también. No lo acepto”. Además, Díaz expresó que la situación alteró su percepción sobre lo que viene: “Siempre dije que lograríamos el objetivo en la parte final del campeonato, pero ahora no tengo la seguridad emocional de los jugadores, por lo que no tengo certeza de terminar con éxito”.
Respecto a los motivos de su renuncia, enfatizó: “Para que tengan claro, no me voy por seguridad, sino por convicciones y principios. Si fuera por miedo, me habría ido al otro día. Me quedé para denunciarlos y desenmascararlos por la prensa. Convicción, no temor”.
Fernando Díaz llegó a los Dragones Celestes a mediados de abril y desde entonces no pudo revertir la delicada salud deportiva del club. Su rendimiento, con 5 partidos ganados en 22 dirigidos, fue de un 30,3% lo que hoy prácticamente tiene a Iquique con un pie en la primera B.