Desde Argentina miraron con sorpresa el descenso del Pisa a la serie B italiana, centrándose principalmente en Felipe Loyola. Claro, su buen paso por Independiente y su futura venta fue seguida por los medios partidarios del rojo que hicieron enfásis en el difícil momento del ex Huachipato. Lo que parecía un paso adelante en su carrera terminó transformándose en un duro retroceso deportivo.
El conjunto italiano confirmó su descenso a la Serie B tras caer 2-1 ante US Lecce este viernes, cerrando una campaña para el olvido con apenas dos triunfos en toda la temporada. En ese contexto, el presente del chileno también quedó expuesto: no solo no logró consolidarse como titular, sino que terminó completamente relegado en la recta final del campeonato.
De hecho, Loyola no sumó minutos en los últimos dos partidos del Pisa, incluyendo el duelo que terminó por sellar la pérdida de la categoría. Una señal clara de su pérdida de consideración en el esquema técnico, que se suma a una participación ya irregular desde su llegada al club.
Los números respaldan esa lectura. El volante nacional disputó apenas nueve partidos en la Serie A, acumulando 452 minutos, lo que arroja un promedio cercano a los 50 minutos por encuentro. Lejos de los registros de un titular fijo, su presencia se dio principalmente en roles secundarios, alternando titularidades con ingresos desde la banca.
Su único momento destacado fue el gol anotado ante el AC Milan, en una derrota 2-1, cuando recién comenzaba a sumar minutos en el equipo. Sin embargo, ese destello no alcanzó para sostener una regularidad en un plantel que nunca encontró respuestas a lo largo del torneo.
Paradójicamente, mientras su presente deportivo se complica, la operación sí se cerró en términos económicos. Tras cumplir con las condiciones establecidas, Independiente recibió cerca de siete millones de euros por el 70% del pase, monto que además debe compartir con Victoriano Cerda, el real dueño de su pase.
Con contrato vigente hasta 2030, el futuro de Loyola en Europa queda ahora en una zona de incertidumbre. El descenso del Pisa, su escasa participación y su salida de la rotación en el tramo decisivo abren interrogantes sobre su continuidad, en una historia que pasó rápidamente de promesa de consolidación a un complejo escenario por revertir.