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Hace tiempo que un entrenador chileno no era reconocido por su trabajo y que eso le valiera un mejor contrato en el extranjero. Sin duda lo hecho por Esteban González y Coquimbo fue lo mejor de una pobre vitrina de logros nacionales este 2025. Por eso no resultaba difícil pensar que esa campaña tendría consecuencias positivas para el club, plantel y el cuerpo técnico, aunque a la vuelta de la esquina estaba uno de los desafíos más atractivos para cualquier equipo como es disputar la Copa Libertadores de América, una apuesta, pero además un escenario mucho más atractivo para mostrar un trabajo ya consolidado en Coquimbo que podría, no sólo reforzar la experiencia al mando de un grupo con otras expectativas, sino que además abrir la oportunidad de otras opciones a futuro.
Pero qué se puede hacer ante las tentadoras ofertas y propuestas provenientes del extranjero, poco y nada. La Liga MX puede llegar a pagar hasta cinco veces más que en Chile y aunque su proyecto deportivo sea menos interesante que disputar una Libertadores, al final el dinero resulta mucho más atractivo. Y no es una crítica, es una realidad.
“Chino” González tendrá un desafío tanto o más grande como el que obtuvo con los Piratas este 2025. Los Gallos Blancos, seudónimo del cuadro de Querétaro, donde alguna vez estuvieron Esteban Paredes, Edson Puch o Pato Rubio saben de las capacidades de los jugadores nacionales, pero Esteban será el primer entrenador en pisar los campos de La Corregidora.
Querétaro no es ni mucho menos un animador constante de la competencia al lado de América, Chivas, Monterrey, Pumas, León o Toluca (actual campeón) más bien lucha de la mitad para abajo. Finalizaron el torneo en el duodécimo lugar general con 20 puntos tras registrar seis triunfos, dos empates y nueve derrotas, lo que le costó la salida a menos de un año de trabajo al técnico Benjamín Mora.
Esteban González llega con poca experiencia al mando de camarines como entrenador titular en Primera División (un año) y tendrá que hacerlo valer en muy corto tiempo, en un medio exigente, con prensa muy nacionalista, una hinchada sancionada hace tres años por inconducta, pero siempre haciendo olas desde afuera y con una directiva que no sabe de procesos sino de resultados inmediatos.