“El Estadio Nacional puede evolucionar hacia un parque activo, sustentable e inclusivo donde deporte, cultura, memoria y ciudadanía coexistan en equilibrio. Cancha Sur es la plataforma idónea para ese salto estructural, un proyecto que une visión país, identidad cultural y futuro sostenible bajo la conducción técnica del Instituto Nacional de Deportes de Chile”. Eso dice este documento que tiene 21 páginas, está elaborado en inglés y castellano y está fechado el 28 de octubre pasado.
Ahí se muestran las autoridades del deporte chileno y los administradores del Estadio Nacional. También, se hace una descripción detallada del recinto, explicando cada uno de sus sectores, la capacidad de público que tiene, la conectividad, los eventos realizados, el impulso de Santiago 2023, etc. El fin de todo esto, lo dice el mismo documento es “Vincular al sector privado en un ciclo virtuoso de inversión–retorno–legado social”.
El “NATIONAL STADIUM PARK REPORT” iba a ser enviado a empresas de Inglaterra y Estados Unidos que quisieran invertir en el Estadio Nacional y repartir ganancias con el IND. “El premio mayor era la tiketera”, dice una fuente. El documento explica la propuesta estratégica: “desarrollo de Cancha Sur como recinto multipropósito Objetivo. Implementar en Cancha Sur un recinto permanente y modular, de estándar internacional, administrado por el IND bajo un modelo público–privado. Concepto base. El IND mantiene propiedad y supervisión; una agencia/promotor especializado ejecuta la inversión inicial en infraestructura y equipamiento a cambio de un derecho temporal de operación, conforme a Ley 19.712 y DS 139 (convenio o concesión)”.
Luego de detallar las obras que deberán asumir los inversores privados (baños, graderías modulares, escenario multipropósito, sistemas de iluminación y audio, camarines entre otras). Las exigencias para estos inversores eran:
- Invierta en infraestructura y equipamiento inicial.
- Asuma la operación técnica y comercial.
- GA o Pague al IND un canon fijo y/o variable por evento o período, alineado a recuperación de inversión y márgenes.
Luego detalla que las etapas del contrato serían por “Escalabilidad”: “1, 3, 5, 10 y 15 años, con evaluación de rentabilidad social y económica y revisión periódica por la Dirección Regional IND”. Finalmente hace una lista de las fuentes de ingresos que tendrían estas empresas que inviertan:
- Licencias de eventos deportivos internacionales (ATP, FIH, FIBA, IRB, World Athletics). - Conciertos, festivales, ferias, convencionesy encuentros empresariales.
- Programas comunitarios (“Entrena en tu Parque”, “Chile Se Mueve”, “AO | IND Experience”).
- A&B, merchandising, naming rights, hospitalityy publicidad estática/digital.
- Patrocinios con energía, minería, telecomunicaciones y tecnología verde. Sostenibilidad, inclusión y legado.
En definitiva, se trataba de entregar a inversores privados la gestión del Estadio Nacional por 15 años a cambio de inversión en infraestructura y asumiera la operación del recinto. Una privatización camuflada evidente. El proyecto se vino abajo, cuando incluso se hablaba de ir a hacer una presentación a Londres, cuando surgieron diferencias entre Jaime Pizarro e Israel Castro debido al mal estado de la cancha del Estadio Nacional debido a los conciertos de noviembre. Entonces Castro inventó una “renuncia”, cuando en realidad ya tenía pactada su salida del IND, cosa que ocurrió a comienzos de enero.
El mismo Israel Castro, luego de los Juegos Panamericanos, había levantado una “Unidad de Grandes Eventos” a cargo del IND. Se trató de una productora que organizó el Mundial de Ciclismo en Peñalolén y estuvo involucrada en el Mundial Sub 20. En este último evento, LHDKK denunció, documento en mano, como Castro recibía órdenes directamente de la FIFA, siendo un funcionario del estado chileno.
Fuentes al interior del deporte chileno dicen que el NATIONAL STADIUM PARK REPORT está parado, pero no muerto del todo. Veremos qué hace el próximo gobierno con él.