El trámite del partido en Inglewood no tenía misterio: dominio del balón total para España y Austria esperando ordenadamente con la esperanza de meter un contragolpe. Y las cosas fueron por los carriles esperado, la diferencia técnica fue unilateral para los campeones del 2010 que con rotación, pases y circulación metieron a los austríacos en su terreno.
Con la batuta de Rodri y Pedri, más la penetración por las bandas, sobre todo con la habilidad de Yamal, la apuesta era dar con el minuto exacto que todo ese dominio culminara en la red del buen Schlager. Después de varias llegadas peligrosas (Cucurella, Yamal, Oyarzábal), vino la apertura: un desborde de Cucurella por la izquierda terminó con un certero remate a la red de Mikel Oyarzabal entrando por el medio (36').
Ni el término del primer tiempo ni los cuatro cambios que hizo el técnico Rangnick pudieron modificar las cosas. Apenas un cabezazo del veterano Aurnautovic asustaron al descansado Unai Simón. Al contrario, el marcador parecía en exceso mezquino con España porque las llegadas se sumaban una tras otra. Hasta que Pedro Porro metió un balazo de cabeza luego de un centro de Alex Baena y puso el 2-0 (66').
Ahí se acabó cualquier suspenso. Los austríacos apenas podían meter sudor y actitud, porque con la pelota estaban en otro barrio. España hizo cambios para descansar un poco las piernas mientras la cabeza ya estaba en el duelo en cuartos contra Portugal o Croacia. De todas maneras hubo tiempo para tocar, divertirse (el "Ole" desde la tribuna) y un tercer gol: Oyarzábal por el medio tras otra asistencia de Cucurella (89').
El dato estadístico es que Unai Simón superó el récord de Walter Zenga sin recibir goles en un Mundial (518).