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Por La Hora de King Kong · 1 min de lectura
La derrota con Japón en el Mundial Sub 20 es una muestra muy precisa del fútbol chileno hoy: basado en la voluntad, predecible, algo ciego, sin gol, ni jugadores que desequilibren. Y la banca no ayuda.

Es muy probable que el viernes Chile le gane a Egipto y clasifique a octavos de este Mundial Sub 20. Y si empata le sirve también: entra como mejor tercero. Pero este hipotético "logro" no mejora demasiado las cosas. Al final, avanzar una o dos rondas (lo último se complica) puede enmascarar una dura realidad: el fútbol chileno está en la última mazmorra de sus 135 años de historia. Si lo de la selección adulta es alarmante y depresivo, lo de la Sub 20 está en perfecta sintonía. No hay un atisbo de diferencia con quienes quedaron últimos en la última eliminatoria Conmebol. El equipo que dirige Nicolás Córdova en 180 minutos no ha mostrado nada para esperanzarse, salvo chispazos y entusiasmo.
Fácil es salir a ironizar con los casi dos años de trabajo que lleva el técnico en Juan Pinto Durán. Y claro, hay material para el sarcasmo, pero el problema es mucho más profundo y Córdova, abriendo el paraguas, lo venía anunciando hace rato: se trabaja mal en inferiores. Digamos, ya no se trabaja nada. Pero eso ya lo sabíamos, el tema es que a este grupo de jugadores había que darle un salto de calidad. No pedíamos un gran salto, pero que fuera un saltito, un brinco.
Japón nos superó con su dinámica, velocidad, aplicación e inteligencia. Los laterales (Umeki y Kosugi), eran más eficaces y profundos que sus pares chilenos (Romero y Fernández). Triangulaban mejor, retrocedían mejor, se defendían mejor y ganaron con claridad. Hasta se perdieron un penal. Chile sólo mostró el entusiasmo de los diez minutos iniciales, ahí la visita empezó a controlar el juego, y los espasmos del final, donde a los ollazos generó un par de ocasiones.
Se criticará mucho a Rossel por los goles que se perdió. Pero lo del delantero de Católica no puede sorprender: es un jugador verde, con un par de goles en Primera. Le falta mucho. Lo mismo Godoy, ha jugado bastante en OHiggins, pero es un puntero con un sólo libreto: pique y centro. Y cuando el camino está cerrado, mete el ollazo de dónde está parado. Pérez, con su traspaso a Italia y toda la cueca, los tatuajes, la altura, perdió una y otra vez con la velocidad de la delantera nipona, amén de cometer dos penales en tres partidos ¿Qué diferencia hace Chatiliez? ¿Cuántas jugadas de peligro genera? ¿Remata de media distancia? Al final nos quedamos con el trajín de Millán, la pegada esporádica de Arco y el buen rendimiento de Mella en el arco. Parece equipo peleando el descenso.
¿Y Córdova? La verdad es que hasta el momento el equipo no muestra una señal de trabajo. Es decir, de correr, corre, pero ahí se queda. La mecánica, la intensidad, el pressing son meras insinuaciones. Debe verse mucho mejor en la pizarra o el tablet del entrenador. Porque en la cancha papá...
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