Gianni Infantino parece decidido a llevar el gigantismo de la FIFA hasta límites nunca antes vistos. Si el Mundial adulto ya creció hasta las 48 selecciones, ahora el presidente del organismo tiene entre manos una competencia todavía más descomunal: un Mundial Sub 15 con las 211 federaciones afiliadas a la FIFA.
La idea significa que nadie tendría que superar una eliminatoria para estar presente. Desde las principales potencias hasta las selecciones más pequeñas del planeta participarían del mismo campeonato, en una especie de festival mundial del fútbol infantil que reuniría a miles de jugadores, entrenadores y funcionarios en una sola sede.
Según reveló The Athletic, el proyecto llegó a contemplar 32 grupos de seis o siete selecciones para poder acomodar a los 211 participantes. Los encuentros serían más cortos que los del fútbol adulto y también se disputarían en campos de dimensiones reducidas, en un formato pensado específicamente para futbolistas menores de 15 años.
La FIFA ya había anunciado públicamente en diciembre de 2025 su intención de crear esta nueva competencia, inicialmente masculina y con una versión femenina prevista desde 2027. Lo que nunca había transparentado era que, paralelamente, Infantino estuvo explorando durante el último año la posibilidad de transformar el gigantesco Mundial juvenil en un nuevo producto comercial.
El organismo recibió propuestas de inversionistas privados para desarrollar el campeonato siguiendo el modelo de la Little League World Series, el popular torneo infantil de béisbol estadounidense. Entre quienes trabajaron en el proyecto estuvo Juan Carlos Rodríguez, excomisionado de la Federación Mexicana, respaldado por Eldridge Industries, el holding fundado por Todd Boehly, presidente del Chelsea y copropietario de Los Angeles Dodgers.
La propuesta llegó bastante lejos. Hubo conversaciones con ESPN para llevar el Mundial Sub 15 al ESPN Wide World of Sports Complex de Orlando, ubicado junto a Disney World, e incluso se estudiaron ceremonias de inauguración y clausura dentro de los parques temáticos. ESPN sería además el encargado de transmitir la competencia en Estados Unidos.
El negocio estaba pensado a largo plazo. Los inversionistas estaban dispuestos incluso a no cobrar inicialmente derechos de transmisión, buscando instalar el torneo en grandes cadenas de televisión y plataformas alrededor del mundo. Con audiencia asegurada, el siguiente paso sería potenciar los contratos de patrocinio y posteriormente comenzar a monetizar los derechos televisivos.
Y ahí los 211 participantes eran fundamentales. La apuesta era conseguir interés incluso en aquellos países que habitualmente jamás clasifican a una Copa del Mundo. Por pequeña que fuera una selección, tendría asegurada su presencia y, con ella, un mercado televisivo y comercial propio para explotar.
Todo ocurre además en momentos especialmente complejos para Infantino, quien viene de recibir fuertes cuestionamientos por su intento de abrir parte de las operaciones comerciales y de eventos de la FIFA a capitales privados mediante FIFA Forward Enterprises. Aquella iniciativa terminó siendo abandonada después de la enorme resistencia que generó dentro del fútbol internacional.
El proyecto comercial del Mundial Sub 15 finalmente también quedó congelado poco antes de la Copa del Mundo 2026. Sin embargo, la competencia propiamente tal siguió adelante y la FIFA decidió que su primera edición se dispute en Azerbaiyán, aparentemente sin participación de inversionistas externos en esta etapa.
Lo extraordinario sigue siendo su tamaño. Infantino quiere reunir en un mismo Mundial Sub 15 a Argentina, Brasil, Chile, Alemania, Francia y España, pero también a prácticamente cada pequeña federación reconocida por la FIFA hasta completar 211 selecciones nacionales.
Un Mundial donde clasificarían todos. Otra competencia gigantesca bajo la administración Infantino y una nueva demostración de la obsesión del presidente de la FIFA por hacer cada vez más grande —y potencialmente más rentable— todo lo que toca.