La Selección Mexicana Sub-20 es el rival de Chile en octavos de final del Mundial, pero carga con una historia de eliminaciones tempranas y fracasos clasificatorios que la atormentan.

Su juego y figuras de campo han sido comentadas durante la fase previa. Dos empates y una victoria le dieron el justo paso a esta etapa ante la Roja. Pero la historia recuerda y a veces pesa. En el Tri joven lo saben y quieren borrar esos números y estadísticas de Mundiales juveniles.
En el 2009 los aztecas fueron eliminados en fase de grupos sin ganar un solo partido. Dos años después, pese a la expectativa de jugar en casa tras el título Sub-17 todo se frenó en cuartos de final ante Brasil.
El 2013, sufrió derrotas contra Grecia, Paraguay y Malí, ni siquiera hubo espacio a la ilusión
Y en el 2022 llegó la herida más profunda: fuera del Mundial Sub-20 2023 tras perder en penales contra Guatemala en el Premundial de Concacaf. Un golpe duro para un país que siempre luce con orgullo su trabajo en lo que ellos llaman las Fuerzas Básicas.
Hoy el peso de la responsabilidad de borrar esos números y posicionar a esta generación de posibles futuras estrellas recae en Eduardo Arce, su entrenador, que tiene a Gilberto Mora, delantero de 16 años mirado desde todos los lugares del mundo. Obed Vargas, mediocampista que administra el juego desde el medio con una potencia física y versatilidad que le ofrecen al equipo un matiz distinto. Elías Montiel el defensor de Pachuca tasado en 5 millones de euros. Nombres, números y mucha esperanza es lo que México se jugará ante Chile en Valparaíso. ¿le pesará?